INFORME DE GEOPOLÍTICA

I. BREVE INTRODUCCIÓN

El 20 de mayo de 2026 llega cargado de señales tóxicas. El tablero global muestra, en un solo día, cinco vectores de primer orden: la paradoja del descabezamiento en todo su esplendor kafkiano sobre el futuro político de Irán; el espectáculo diplomático de Pekín, donde en menos de una semana Xi Jinping ha recibido primero a Trump y acto seguido a Putin, reafirmando ante el mundo quién ostenta la dirección de orquesta de la geopolítica contemporánea; una revelación explosiva de Reuters —contrastada con múltiples fuentes de inteligencia europea— sobre el entrenamiento clandestino de militares rusos por parte del Ejército Popular de Liberación chino para combatir en Ucrania; el triunfo del fútbol como vector de «soft power» (poder blando) español encarnado en los entrenadores Arteta, Guardiola y Emery; y, finalmente, el terremoto judicial más grave en la historia de la democracia española: la imputación del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero por blanqueo de capitales, tráfico de influencias y pertenencia a organización criminal, con conexiones que apuntan directamente al narcoestado venezolano. Un día denso, en suma, que exige análisis sin concesiones.

II. NOTICIAS MÁS IMPORTANTES DE LAS ÚLTIMAS 24 HORAS

1. Irán: Ahmadineyhad y la paradoja del descabezamiento

Hechos

El New York Times reveló este martes que los Gobiernos de Estados Unidos e Israel habían contemplado, desde los primeros compases de la operación militar conjunta iniciada el 28 de febrero, la posibilidad de promover al exmandatario iraní Mahmoud Ahmadineyad como figura de transición tras el colapso del alto mando del régimen. Según la información del diario neoyorquino —corroborada en sus líneas esenciales por la House of Commons Library y el Carnegie Endowment for International Peace— Ahmadineyad había sido consultado sobre dicho plan, elaborado en buena medida por la parte israelí, pero terminó desengañado después de sobrevivir a un ataque israelí contra su residencia en Teherán en el primer día de la guerra. El Ayatolá Alí Jamenei fue eliminado en los ataques del 28 de febrero; su hijo fue designado sucesor. El Parlamento iraní ha avanzado una propuesta para ofrecer 50 millones de euros por la cabeza del presidente Trump. Las negociaciones sobre el programa nuclear se encuentran actualmente en punto muerto, con las partes sin haber acordado aún un marco definitivo sobre el enriquecimiento de uranio.

Implicaciones

La paradoja del descabezamiento no podría ilustrarse con mayor crudeza: la eliminación de Jamenei y de Alí Larijani —figuras clave en el régimen— ha vaciado al sistema iraní de los únicos interlocutores con suficiente autoridad ideológica y “revolucionaria” para imponer a los sectores más intransigentes del régimen las cesiones necesarias para alcanzar un acuerdo con Washington. La elección de Ahmadineyad como hipotético sucesor con suficientes credenciales de fanatismo le hacía, en teoría, el negociador más adecuado para el momento. Esto revela una paradoja dentro de la paradoja: el hombre que ordenó la masacre de manifestantes en 2009 y cuya retórica antisemita hizo del Holocausto materia de escarnio internacional —una bestia sin escrúpulos en el sentido más literal de la expresión— era percibido por americanos e israelíes como alguien dispuesto a vender el andamiaje del régimen a cambio de salvar su cuota de poder personal. Que esa apuesta haya fracasado antes de materializarse describe la magnitud del vacío de poder en Teherán. Entretanto, el Senado de los EE.UU. avanzó una resolución que exigiría aprobación legislativa para continuar los ataques contra Irán, señal de creciente inquietud en Washington sobre la trayectoria del conflicto. El Carnegie Endowment subraya que Irán conserva la capacidad de reconstruir su programa nuclear en instalaciones más pequeñas y clandestinas, y que la destrucción de infraestructura visible no equivale a la eliminación de la voluntad ni del conocimiento técnico acumulado.

Perspectivas y escenarios

Escenario A (más probable a corto plazo): el impasse diplomático se perpetúa indefinidamente mientras Teherán exhibe flexibilidad táctica sin ceder en la cuestión del enriquecimiento y Washington oscila entre la presión máxima y la tentación de un acuerdo de mínimos. 

Escenario B: un nuevo interlocutor con legitimidad suficiente emerge desde el interior del sistema —quizás un sector del CGRI (Cuerpo de Guardias de la Revolución Islámica) pragmático— y acepta una moratoria de veinte años sobre el enriquecimiento. 

Escenario C (el más peligroso): el régimen, ante el fracaso de las negociaciones, instrumentaliza el control del Estrecho de Ormuz para relanzar la presión. Este analista estima que mientras no se resuelva el vacío de autoridad en Teherán, cualquier acuerdo será una ilusión más onerosa que la guerra.

2. Pekín, gran escenario: Xi Jinping recibe a Trump y a Putin en seis días

Hechos

El presidente ruso Vladímir Putin llegó a Pekín el martes 19 de mayo en visita de Estado de dos días —la vigésimo quinta vez que pisa suelo chino como jefe de Estado— con honores militares y alfombra roja en el aeropuerto internacional de la capital, en un protocolo idéntico al dispensado a Donald Trump apenas cinco días antes. La visita fue anunciada oficialmente por el Kremlin con el pretexto del 25.º aniversario del Tratado de Buena Vecindad y Cooperación Amistosa de 2001. Ambos mandatarios discutirán comercio, energía, coordinación sobre la guerra en Ucrania y el conflicto en Oriente Próximo, así como la declaración conjunta sobre un «mundo multipolar» y un «nuevo tipo de relaciones internacionales». La Washington Post señala que la visita pone de relieve el desequilibrio creciente en la relación chino-rusa, con China firmemente en posición dominante y Rusia en papel de socio menor.

Implicaciones

La secuencia Trump-Putin en Pekín, en apenas seis días, no es casual ni inocente. Xi Jinping se convierte de hecho en el árbitro indispensable de la geopolítica mundial: el único líder que tanto el hegemón occidental como el estado revisionista euroasiático consideran imprescindible. Es la cristalización de lo que este analista viene describiendo desde hace meses como la «rivalidad sistémica entre poder establecido y ascendente con modelos incompatibles»: no estamos ante una nueva Guerra Fría —error conceptual frecuente en los medios anglosajones— sino ante un reordenamiento genuinamente trifásico en el que China no tiene aliados, sino socios transaccionales. Rusia no es aliado de China; es una potencia regional dependiente, útil como proveedor energético y como distracción estratégica para Occidente, pero percibida en los pasillos de Zhongnanhai como un socio menor al que se puede manejar. La declaración sobre el «mundo multipolar» es un manifiesto ideológico destinado al Sur Global, no una alianza operativa. Al-Jazeera apunta certeramente: «China guarda las cartas».

Perspectivas y escenarios

Xi seguirá explotando su posición de árbitro mientras la guerra en Irán y el estancamiento en Ucrania perpetúen la dependencia estratégica de Moscú y la necesidad de Washington de no abrir un segundo frente con Pekín. El riesgo real es que Europa —y España en particular, con su parálisis estratégica crónica— siga mirando este tablero de tres bandas como si fuera un asunto ajeno. No lo es. La gestión china de los recursos energéticos rusos tiene implicaciones directas sobre los precios del gas y del petróleo en Europa. India, segundo comprador de crudo ruso, observa la cumbre con máxima atención y no moverá ficha hasta calcular cómo afecta a sus líneas de suministro.

3. China entrena clandestinamente a militares rusos para combatir en Ucrania

Hechos

En una exclusiva de primera magnitud publicada el 19 de mayo, Reuters reveló —con base en tres agencias de inteligencia europeas y documentos revisados directamente por la agencia— que las fuerzas armadas chinas entrenaron clandestinamente a unos 200 militares rusos en suelo chino a finales de 2025, algunos de los cuales han regresado posteriormente a combatir en Ucrania. El entrenamiento, centrado fundamentalmente en el uso de drones y en guerra electrónica, fue estipulado en un acuerdo bilingüe ruso-chino firmado por oficiales superiores de ambos países en Pekín el 2 de julio de 2025. Las instalaciones utilizadas se encontraban en Pekín y en la ciudad oriental de Nanjing. El texto del acuerdo prohibía expresamente cualquier cobertura mediática en ambos países y vedaba informar a terceros. China ha reiterado sistemáticamente su neutralidad en el conflicto ucraniano y se presenta como mediador de paz.

Implicaciones

Si los hechos expuestos por Reuters son exactos —y este analista no tiene razón para dudar de la solidez de las tres fuentes de inteligencia europea citadas— nos encontramos ante una de las noticias geopolíticas más graves de 2026. China no sólo proporciona a Rusia insumos de doble uso y apoyo financiero para sortear las sanciones occidentales: ahora entrena directamente a combatientes que se despliegan en el teatro de operaciones ucraniano. El discurso de la «neutralidad» chino colapsa ante la evidencia documental. Y la visita de Putin a Pekín, celebrada apenas 24 horas después de la publicación del reportaje, adquiere una dimensión radicalmente diferente: no es la visita de un aliado de igual a igual, sino la de un cliente que recoge lo que ha comprado y busca más. La revelación llega en el peor momento para Bruselas, que se ha negado sistemáticamente a calificar a China como corresponsable de la agresión rusa en Ucrania. Kiev y sus aliados más firmes en el este de Europa exigirán ahora respuestas que los grandes socios occidentales llevan meses esquivando.

Perspectivas y escenarios

La presión para calificar formalmente a China como potencia beligerante indirecta aumentará en capitales como Varsovia, Estocolmo, Tallin y Helsinki. Washington deberá decidir si activa nuevos mecanismos de sanciones contra entidades del Ejército Popular de Liberación involucradas en el programa de entrenamiento. El mayor riesgo es que la revelación quede diluida en el ruido mediático de la cumbre Putin-Xi y que Europa —fiel a su parálisis histórica— evite extraer las consecuencias políticas que la gravedad del asunto exige. Este analista estima que la respuesta europea será tibia y tardía, como de costumbre.

4. El Arsenal de Arteta y el “soft power” español en el fútbol mundial

Hechos

El Arsenal FC conquistó el martes 19 de mayo el título de la Premier League —la liga de fútbol más influyente y económicamente poderosa del mundo— por primera vez en 22 años, desde la mítica temporada de los «Invincibles» de 2003-04 bajo la dirección de Arsène Wenger. El título llegó después de que el Manchester City empatara 1-1 en Bournemouth, lo que convirtió en matemáticamente inalcanzable la ventaja del Arsenal. El artífice es el técnico vasco Mikel Arteta, quien tomó las riendas del equipo londinense en 2019 y se convierte en el primer exjugador de la Premier en ganar el título como entrenador. El Arsenal afronta además la final de la Champions League (Liga de Campeones de Europa) el 30 de mayo en Budapest frente al Paris Saint-Germain, aspirando al doblete histórico. En paralelo, Pep Guardiola ganó la FA Cup con el Manchester City y Unai Emery aspira este mismo miércoles a conquistar la Conference League con el Aston Villa, lo que supondría el quinto título consecutivo de esa competición para el técnico de Hondarribia. A esto hay que sumar la contratación de Xabi Alonso por el mítico Chelsea, hoy de capa caída, por cuatro temporadas.

Implicaciones

El fútbol no es un epifenómeno cultural ni un apéndice menor de la geopolítica: es uno de los vectores de «soft power» (poder blando) más potentes que existen, y la triada Arteta-Guardiola-Emery constituye en este momento el escaparate más visible y prestigioso de la excelencia española en el mundo. El Real Madrid —que es, con diferencia, la marca española más reconocida y respetada en el planeta— ha optado en este contexto por contratar a un técnico portugués cuyo currículum en la última década incluye una sucesión de pasos por equipos de segundo orden y cuyo palmarés al frente de los mismos es, eufemísticamente, magro. La vergonzosa trifulca a puñetazos en el vestuario del equipo madridista —recogida profusamente por los medios generalistas de mayor prestigio internacional— es un contrapunto demoledor a la imagen de dignidad y competencia proyectada por sus compatriotas entrenadores en los clubes que sí supieron elegirlos. Los dirigentes del fútbol español harían bien en tomar nota: sus entidades no son meras franquicias comerciales, sino embajadas informales de la marca España en el mundo.

Perspectivas y escenarios

Si Arteta ganara también la Champions, el ciclo de hegemonía de los entrenadores españoles en la élite europea del fútbol alcanzaría su cota histórica más alta. El impacto sobre la imagen internacional de España —en un momento en que el prestigio institucional del país sufre erosiones graves en otros frentes— sería de enorme valor. El deporte, como recordó en su día el gran pensador y diplomático Joseph Nye al acuñar el concepto de «soft power», es un instrumento de poder real que ningún Estado serio puede permitirse ignorar o gestionar con la frivolidad que con frecuencia demuestran sus dirigentes.

5. El escándalo Zapatero: primer expresidente español imputado en la historia de la democracia

Hechos

El juez José Luis Calama, titular del Juzgado Central de Instrucción n.º 4 de la Audiencia Nacional española, levantó el secreto de sumario el martes 19 de mayo y citó formalmente como investigado al expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011) por presuntos delitos de blanqueo de capitales, tráfico de influencias, falsedad documental y pertenencia a organización criminal. Es la primera vez en la historia de la democracia española que un ex-jefe del Ejecutivo queda formalmente imputado en una causa de corrupción. La investigación pivota sobre el rescate público de 53 millones de euros concedido en 2021 a la aerolínea Plus Ultra por la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales). El magistrado detectó que un asesor cercano a Zapatero, Julio Martínez, cobró 458.000 euros de Plus Ultra y transfirió casi idéntica cantidad al expresidente bajo la denominación de «trabajos de consultoría». Pero el elemento más explosivo del expediente es la conexión con fondos opacos venezolanos: la Fiscalía Anticorrupción española recibió solicitudes de cooperación judicial de Francia y Suiza, cuyos magistrados investigaban una estructura presuntamente dedicada al blanqueo de capitales vinculados a la PDVSA (Petróleos de Venezuela, S.A.) y al sistema CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción), el aparato chavista de distribución de alimentos que la cúpula del régimen utilizó durante años como mecanismo de extracción y movimiento de fondos opacos. La UDEF (Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal) de la Policía Nacional registró el mismo martes la oficina de Zapatero en Madrid y varias sociedades vinculadas al procedimiento, entre ellas Whathefav S.L. Zapatero está citado a declarar ante la Audiencia Nacional el 2 de junio como investigado, asistido por letrado. Él niega categóricamente cualquier ilegalidad.

Implicaciones

La noticia es ha sido profusamente por los principales medios del mundo. Como siempre el New York Times yerra completamente el análisis. Es imposible dar en el clavo con el desastroso corresponsal que tienen en España y que de manera reiterada ha justificado o excusado (con excepciones, claro) la figura del presidente del gobierno y de su gobierno indisimuladamente de izquierda radical y aliado de separatistas golpistas y herederos del terrorismo de ETA.

Este es, sin lugar a dudas, el mayor terremoto judicial en la historia reciente de la democracia española. Y sus dimensiones van mucho más allá del ámbito judicial doméstico. Zapatero no fue un simple intermediario en los negocios de una aerolínea de segunda fila. Fue durante más de una década el principal avalador político del régimen narcodictatorial venezolano ante la Unión Europea y ante los foros internacionales: viajaba regularmente a Caracas, aparecía sonriente junto a Nicolás Maduro y Delcy Rodríguez —quien en un vídeo que ha recobrado toda su actualidad le llama «mi príncipe»—, y defendía públicamente la narrativa de legitimidad democrática de uno de los regímenes más corruptos y más violentos del hemisferio occidental. Ahora, la Audiencia Nacional lo sitúa presuntamente al frente de una estructura que habría puesto sus contactos y su acceso al poder al servicio de fondos vinculados al mismo aparato que él contribuyó a blanquear diplomáticamente. Las autoridades estadounidenses, por su parte, ya habían incluido a Zapatero en una lista de 64 personas investigadas en un tribunal federal de Nueva York por sus presuntos vínculos con el régimen de Maduro. El hilo que une Zapatero con Alex Saab —el operador financiero del chavismo— y con la red de lavado que conectó durante años a España, Venezuela, Cuba y sectores de la izquierda latinoamericana empieza a ser visible de forma aterradora. La repercusión internacional ha sido inmediata: Euronews habla de «crisis política de primer orden» para el presidente Sánchez, del que Zapatero ha sido el principal sostén político informal; Le Figaro denuncia «un giro judicial masivo en España»; Euro Weekly News lo califica de «primera vez en la historia democrática española que un ex-premier se enfrenta a acusaciones tan graves». La «marca España» sufre otro golpe demoledor en su reputación internacional, y esta vez de proporciones históricas.

Perspectivas y escenarios

El Gobierno de Sánchez —que ya cojea políticamente en medio del caso Koldo, el caso Santos Cerdán y la causa abierta contra Begoña Gómez— se enfrenta ahora al riesgo de una crisis de legitimidad de primer orden. Zapatero era no sólo un aliado político, sino la figura de referencia moral del socialismo español. Si la instrucción judicial prosigue y consolida la vinculación con fondos venezolanos, las consecuencias políticas serán incontenibles. Este analista estima que la presión sobre Sánchez para convocar elecciones anticipadas aumentará de forma significativa en las próximas semanas. Y que la conexión venezolana merece la atención más intensa de los servicios de inteligencia europeos, porque si lo que el expediente apunta es cierto, no estamos ante la corrupción de un individuo, sino ante la infiltración sistémica de las estructuras democráticas europeas por parte de un narcoestado cósmicamente corrupto.

III. RACK DE MEDIOS

Los principales medios internacionales abordaron el 20 de mayo con los siguientes ángulos editoriales:

NEW YORK TIMES / REUTERS: El NYT fue el primero en revelar el plan Ahmadineyad como figura de transición posregimen en Irán, con fuentes directas en la administración estadounidense e israelí. Reuters amplió y documentó el entrenamiento clandestino de militares rusos en China con base en inteligencia europea y documentos originales. Ambas exclusivas marcan la agenda del día.

WASHINGTON POST: Dedicó su análisis principal a la cumbre Putin-Xi bajo el titular «Putin visits Beijing amid a growing imbalance in Russia-China relations» —poniendo el acento en la asimetría de la relación y el papel dominante de Pekín—. Publicó además un análisis de Fareed Zakaria sobre la tensión de medio siglo en la política exterior estadounidense hacia Irán.

CNN / AL-JAZEERA: CNN tituló «Xi's double act: Putin arrives in China days after Trump's departure», subrayando la dimensión de diplomacia de escaparate de Pekín. Al-Jazeera fue el medio que con mayor precisión analítica articuló la relación de poder real: «China holds the cards» (China guarda las cartas), un diagnóstico que este analista comparte plenamente.

FRANCE 24 / LE FIGARO / EURONEWS: La imputación de Zapatero tuvo máxima cobertura en la prensa francófona e internacional europea. France 24 publicó un análisis exhaustivo con el esquema jurídico del caso. Le Figaro lo presentó como un «giro judicial masivo» en España. Euronews lo calificó de «crisis política de primer orden» para Sánchez.

ESPN / SKY SPORTS / CBS SPORTS / BEIN SPORTS: El campeonato del Arsenal copó la agenda deportiva global con amplios análisis sobre el proyecto de Arteta desde 2019 hasta hoy y el significado del título para el fútbol inglés, que por primera vez desde 2017 ve ganar la liga a un equipo que no es el City ni el Liverpool.

KYIV INDEPENDENT / UKRAINIAN PRAVDA / KYIV POST: La revelación de Reuters sobre el entrenamiento chino de militares rusos fue recibida en la prensa ucraniana con una mezcla de indignación y de «ya lo advertíamos». El Kyiv Independent lo calificó de confirmación documental de lo que las fuentes de inteligencia llevaban meses señalando en privado. Exige sanciones europeas inmediatas contra las entidades militares chinas implicadas.

CARNEGIE ENDOWMENT / HOUSE OF COMMONS LIBRARY / IRAN INTERNATIONAL: Los centros de análisis aportaron el marco académico: Carnegie subraya que la guerra no ha resuelto la cuestión nuclear iraní; la biblioteca del Parlamento británico sintetiza el estado de las negociaciones con rigor jurídico; Iran International apunta que el régimen instrumentaliza los contactos diplomáticos como arena de confrontación, no de concesión.

EURO WEEKLY NEWS / PRAVDA ESPAÑA / EL ESPAÑOL / LA PATILLA (Venezuela): La imputación de Zapatero generó una cascada de reacciones. El portal venezolano LaPatilla.com publicó el hilo conductor que une el escándalo con el dinero del CLAP y de la PDVSA. El Español reveló los detalles de los pagos triangulados a través de Julio Martínez. El eje España-Venezuela se convierte en un foco geopolítico de primera magnitud.

IV. SEMÁFORO DE RIESGOS

Estado de los principales vectores de riesgo geopolítico global a 20 de mayo de 2026:

CONFLICTO IRÁN / ESTRECHO DE ORMUZ: ROJO INTENSO. El impasse nuclear, el vacío de liderazgo en Teherán y la propuesta parlamentaria iraní de poner precio a la cabeza de Trump mantienen el riesgo de reanudación de hostilidades en nivel máximo.

UCRANIA / IMPLICACIÓN MILITAR CHINA: ROJO. La revelación de Reuters sobre el entrenamiento clandestino de militares rusos en China es una escalada cualitativa gravísima que eleva el riesgo de respuesta occidental y de extensión del conflicto.

RIVALIDAD SISTÉMICA EEUU-CHINA: NARANJA-ROJO. La secuencia Trump-Putin en Pekín en seis días eleva la tensión geopolítica, aunque la dependencia comercial mutua actúa de momento como dique de contención.

CRISIS POLÍTICA ESPAÑA / CASO ZAPATERO: NARANJA. La primera imputación de un expresidente en la historia democrática española amenaza con desestabilizar la coalición gobernante en un momento de máxima fragilidad parlamentaria.

NARCOESTADO VENEZOLANO / HERMANOS RODRÍGUEZ: NARANJA. La conexión entre el caso Zapatero y los fondos venezolanos mantiene el foco sobre el régimen narcoterrorista de Delcy y Jorge Rodríguez, que controla el estado desde la sombra.

GUERRA RUSIA-UCRANIA (frente terrestre): AMARILLO-NARANJA. El estancamiento en las líneas de frente persiste, pero el apoyo militar chino añade un factor nuevo que puede alterar el equilibrio de fuerzas a medio plazo.

SOFT POWER ESPAÑOL (fútbol): VERDE-AMARILLO. Oportunidad estratégica excepcional para la proyección de la imagen de España en el mundo. Riesgo de desaprovechamiento por falta de visión institucional.

V. COMENTARIO EDITORIAL

Hay días en que el tablero geopolítico se inclina de golpe y los pesos se redistribuyen ante los ojos del analista con una brutalidad que desafía incluso la narrativa más preparada. Hoy es uno de esos días.

Empecemos por Irán, porque lo que el New York Times reveló ayer trasciende la categoría de exclusiva periodística para convertirse en un diagnóstico clínico del fracaso estratégico. Washington e Israel apostaron por Ahmadineyad —un individuo que ordenó asesinar a manifestantes indefensos en 2009 con una frialdad que hiela la sangre— como posible figura de transición. No lo hicieron por ingenuidad, sino porque la paradoja del descabezamiento

 ha creado un vacío tan radical en el edificio de poder iraní que incluso el hombre que convirtió el negacionismo del Holocausto en política exterior parecía, desde Washington, preferible al caos. Eso dice mucho sobre el estado de la cuestión. Y dice también algo muy revelador sobre la absoluta falta de plan para el día después que caracterizó desde el principio la operación militar contra Teherán. La maquinaria militar fue eficaz; la arquitectura política, inexistente. El resultado es que el régimen sigue en pie —desfigurado, descabezado, radicalmente debilitado—, pero sin sucesor viable, sin interlocutor creíble y con un Parlamento que vota poner precio a la cabeza de Trump. Si eso no es la definición del fracaso estratégico, apelo al diccionario.

La secuencia Pekín —Trump el 14, Putin el 19— es la imagen más elocuente de a quién pertenece realmente el siglo XXI. Xi Jinping ha convertido su capital en la corte a la que los grandes acuden en busca de audiencia. No es un detalle de protocolo: es una declaración de orden mundial. Y la revelación sobre el entrenamiento clandestino de militares rusos en China destroza de un plumazo el relato de la «neutralidad» china en la guerra de Ucrania que Bruselas ha aceptado con una mansedumbre que bordea la complicidad. Tres agencias de inteligencia europeas y documentos firmados por oficiales del Ejército Popular de Liberación. No son rumores. No son especulaciones. Son hechos. La pregunta que Europa debe responderse —y que nadie en los pasillos de las instituciones comunitarias parece tener prisa en abordar— es cuánto más deben acumularse las evidencias antes de que China deje de ser tratada como socio comercial incómodo y empiece a ser tratada como corresponsable de la agresión rusa en Ucrania.

En cuanto al escándalo Zapatero, permítame el lector que sea absolutamente directo, porque es lo que este analista debe a quienes le leen. Lo que la Audiencia Nacional ha puesto sobre la mesa no es sólo la corrupción de un político. Es la potencial demostración de que el narcoestado venezolano —uno de los organismos más depredadores y más dañinos para la democracia en el hemisferio occidental— no se limitó a comprar petróleo y a intimidar a sus ciudadanos: se infiltró en las democracias europeas con dinero opaco, utilizando a personas con acceso a los centros de poder como correas de transmisión. Y Zapatero, si los hechos que el juez describe son ciertos, no fue una víctima de ese sistema: fue uno de sus operadores más rapace, porque nadie en Europa tenía la capacidad de legitimación internacional del régimen de Maduro que él demostró tener durante más de una década. La imagen de Delcy Rodríguez llamándole «mi príncipe» en 2016 no es un detalle anecdótico: es el símbolo visual de una relación que el expediente judicial describe ahora en términos de complicidad estructural. España merece saber la verdad. Y la verdad, en este caso, es que el primer expresidente imputado en la historia de la democracia española lo es en un expediente con tentáculos en Venezuela, en la PDVSA, en el CLAP y en los fondos opacos que el régimen de los siniestros hermanos Rodríguez ha movido por el mundo durante años con la impunidad que proporciona la complicidad del poderoso. Que el 2 de junio Zapatero deba sentarse ante el juez como investigado es un hecho histórico. Que el Gobierno de Sánchez tenga que gestionar este terremoto político sin mayoría parlamentaria suficiente es un problema de Estado. Y que la conexión venezolana no esté todavía en el centro del debate europeo sobre el estado de derecho es una vergüenza colectiva que dice mucho sobre la calidad media de nuestra clase política. Los grandes entrenadores españoles en el fútbol europeo demuestran cada semana que la excelencia es posible cuando se trabaja con método, valentía y honestidad intelectual. Ojalá pudiera decirse lo mismo de quienes gobiernan.

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