- Negocios
- Posts
- INFORME DE GEOPOLÍTICA
INFORME DE GEOPOLÍTICA

I. BREVE INTRODUCCIÓN
El vigésimo día de la Operación Epic Fury —la campaña militar conjunta estadounidense-israelí contra la oligarquía yihadista iraní— marca una jornada de escalada significativa en múltiples frentes. El ataque israelí contra las instalaciones del campo gasista de South Pars —el mayor yacimiento de gas natural del mundo, compartido entre Irán y Qatar para ellos Nort Dome— ha provocado una cadena de represalias iraníes contra infraestructuras energéticas de los Estados del Golfo, incluyendo daños graves en la terminal de gas natural licuado (GNL) de Ras Laffan, en Qatar, que representa el veinte por ciento de las exportaciones mundiales de GNL. El Brent ha oscilado entre los 108 y los 119 dólares por barril en las últimas veinticuatro horas, reflejando la extrema volatilidad de un mercado energético global sometido a una presión sin precedentes desde la crisis del petróleo de 1973.
Mientras tanto, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, ha anunciado que el Pentágono solicitará al Congreso hasta 200.000 millones de dólares adicionales para financiar la operación, una cifra que equivale a casi un cuarto del presupuesto anual de Defensa, y que ha desatado un intenso debate en Capitol Hill. Europa sigue dividida y estratégicamente irrelevante, incapaz de articular una respuesta coherente mientras sus propios intereses energéticos y de seguridad se ven gravemente comprometidos. En el Mediterráneo oriental, Israel expande su ofensiva terrestre en el sur del Líbano contra Hezbolá, y en Ucrania, el equipo negociador de Zelenski se dirige a Washington para mantener conversaciones este fin de semana, en un intento de revitalizar unas negociaciones de paz que la guerra iraní ha relegado a un peligroso tercer plano.
II. NOTICIAS MÁS IMPORTANTES DE LAS ÚLTIMAS 24 HORAS
1. Escalada energética: Israel ataca South Pars e Irán destruye infraestructuras de GNL en Qatar
Hechos
Israel llevó a cabo un ataque contra las instalaciones iraníes del campo gasista de South Pars, en la provincia de Bushehr, el mayor yacimiento de gas natural del mundo. El ataque representó una escalada cualitativa respecto a los bombardeos anteriores contra depósitos de combustible, al dirigirse por primera vez contra infraestructura de producción energética. Horas después, el Cuerpo de Guardias de la Revolución Islámica (CGRI) lanzó misiles contra instalaciones de GNL en Qatar, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos (EAU). Los daños en Ras Laffan Industrial City, en Qatar, han sido calificados de extremadamente graves por el ministro de Energía qatarí, Saad al-Kaabi, quien estimó una pérdida anual de ingresos de 20.000 millones de dólares, una reducción del 17 por ciento de la capacidad de GNL del país, y un plazo de reparación de entre tres y cinco años. Qatar ha expulsado a los agregados militares y de seguridad de la embajada iraní. Arabia Saudí ha declarado que la «poca confianza que quedaba en Irán ha quedado completamente destruida». Los EAU interceptaron siete misiles iraníes y quince drones Shahed solo el jueves.
Implicaciones
La destrucción parcial de Ras Laffan constituye uno de los golpes más severos a la arquitectura energética global desde la invasión de Kuwait en 1990. Qatar suministra GNL a China, Corea del Sur, Italia y Bélgica, entre otros. La interrupción tendrá efectos en cascada sobre los precios del gas en Europa y Asia durante años, no meses. La estrategia iraní de internacionalizar los costes de la guerra —golpeando las infraestructuras energéticas de países vecinos para elevar el precio de la escalada hasta que la presión por la desescalada sea irresistible— es racional en términos de lógica asimétrica, aunque ha aislado dramáticamente a Teherán de los Estados del Golfo, sus últimos interlocutores regionales potenciales.
Perspectivas y escenarios
Si la escalada energética continúa, funcionarios saudíes estiman que el Brent podría superar los 180 dólares por barril a finales de abril, según el Wall Street Journal. El escenario más probable a corto plazo es una combinación de presión diplomática de los Estados del Golfo sobre Washington para frenar las operaciones israelíes contra infraestructura energética, junto con una intensificación de las defensas aéreas regionales. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, ha anunciado que Washington podría levantar las sanciones sobre unos 140 millones de barriles de crudo iraní almacenados en buques para aliviar la presión sobre los precios, una medida que revela las contradicciones intrínsecas de librar una guerra contra un país cuyo petróleo necesitas que fluya.
2. El Pentágono solicita 200.000 millones de dólares al Congreso: la guerra sin autorización parlamentaria (la mayoría de expertos constitucionalistas estadounidenses coinciden en que no es necesaria para una operación de estas características).
Hechos
El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha remitido a la Casa Blanca una solicitud de financiación suplementaria de aproximadamente 200.000 millones de dólares para sostener la Operación Epic Fury, según informaron el Washington Post y Bloomberg. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, no desmintió la cifra durante una rueda de prensa en el Pentágono, aunque señaló que «ese número podría moverse», añadiendo con su característica crudeza que «hace falta dinero para matar a los malos». Hegseth anunció asimismo que el jueves se ejecutaría «el mayor paquete de ataques hasta la fecha», y afirmó que Estados Unidos ha golpeado más de 7.000 objetivos en Irán y ha destruido o dañado más de 120 buques de la armada iraní. No obstante, la Directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, reconoció ante el Senado que el régimen iraní «parece seguir intacto», aunque «largamente degradado».
Implicaciones
La cifra de 200.000 millones de dólares —equivalente al presupuesto de defensa anual de cualquier otro país del mundo excepto Estados Unidos— pone de manifiesto la envergadura real de una operación que la administración Trump inició sin autorización del Congreso (Authorization for Use of Military Force, AUMF, en sus siglas en inglés). La paradoja es elocuente: un presidente que prometió no embarcarse en nuevas guerras en Oriente Medio solicita ahora fondos que superan con creces el coste anualizado de las operaciones en Irak y Afganistán en el cénit de esas operaciones. Los halcones fiscales del Partido Republicano —que controla ambas cámaras— ya han expresado reservas, y la oposición demócrata exigirá planes detallados antes de aprobar semejante desembolso.
Perspectivas y escenarios
Es probable que la solicitud se convierta en un referéndum encubierto sobre la propia guerra en el Congreso. La capacidad de Trump para mantener la cohesión de su mayoría parlamentaria dependerá en gran medida de la evolución del precio de la gasolina en territorio estadounidense —un indicador que los votantes sienten en su bolsillo todos los días— y de las bajas militares, que hasta la fecha ascienden a trece soldados fallecidos. Cabe esperar un proceso de negociación prolongado en el que la cifra final será significativamente inferior, pero cuyo mero debate expondrá las fracturas internas del trumpismo que llevan algunos meses intensificándose.
3. Europa se fractura ante la crisis: seis países aceptan cooperar en el Estrecho de Ormuz tras la presión de Washington
Hechos
Tras días de tensión transatlántica en los que los principales aliados europeos de la OTAN rechazaron la demanda de Trump de enviar buques de guerra al Estrecho de Ormuz —con Alemania declarando que «esta no es nuestra guerra» y el Reino Unido subrayando que «nunca se ha concebido como una misión de la OTAN»—, seis países (Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y Japón) emitieron una declaración conjunta expresando su «disposición a contribuir a los esfuerzos apropiados para garantizar el tránsito seguro» por el Estrecho, y ciertamente ya era hora, especialmente el Reino Unido que lleva años con el paso perdido en temas geoestratégicos. La declaración se produjo poco después de que Hegseth criticase a los «ingratos aliados de Europa». Kuwait, por su parte, desmanteló una célula terrorista vinculada a Hezbolá que planeaba atacar infraestructuras críticas del país. La Organización Marítima Internacional (OMI) ha anunciado que iniciará negociaciones para establecer un corredor humanitario que permita la evacuación de unos 20.000 marineros atrapados en el Golfo.
Implicaciones
La declaración de los seis países es un giro táctico notable respecto al rechazo frontal de días atrás, pero sigue siendo una expresión de intención, no un compromiso operativo. Europa —y esto merece una reflexión severa— lleva tres semanas reaccionando a la crisis con una mezcla de indignación moral y parálisis estratégica que confirma todos los diagnósticos sobre su irrelevancia geopolítica cuando las circunstancias exigen algo más que comunicados. La Unión Europea no fue consultada antes del inicio de las hostilidades, carece de capacidad militar autónoma para proyectar fuerza en el Golfo, y depende críticamente del gas que ahora arde en Qatar. Su único activo real —la capacidad diplomática— no ha sido desplegado con la determinación que las circunstancias demandaban, entre otras razones por la cacofonía de voces europeas discrepantes y con demasiada frecuencia, melifluas y cobardonas.
Perspectivas y escenarios
La cooperación europea en el Estrecho de Ormuz se materializará previsiblemente en una contribución modesta y defensiva: dragaminas, drones de vigilancia y quizá una o dos fragatas por país. Esto será insuficiente para reabrir el Estrecho mientras Irán mantenga su capacidad de interdicción costera —misiles de crucero, lanchas rápidas armadas, vehículos marítimos no tripulados y minas—, pero bastará para que Washington presente una «coalición» ante la opinión pública. Lo verdaderamente preocupante es que Europa esté gastando su limitado capital político en una disputa sobre el Estrecho de Ormuz mientras la cuestión ucraniana languidece.
4. Israel expande la ofensiva terrestre en el sur del Líbano: hacia la línea del río Litani
Hechos
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) continúan ampliando su operación terrestre en el sur del Líbano, con el despliegue de dos divisiones adicionales que se suman a las tres ya desplegadas a lo largo de la frontera. El objetivo declarado es tomar el control de toda la zona al sur del río Litani y desmantelar la infraestructura militar de Hezbolá. Israel ha destruido puentes sobre el Litani para cortar las líneas de suministro de la milicia. Los bombardeos israelíes han causado más de 1.000 muertos en el Líbano desde el inicio del conflicto, y más de un millón de personas han sido desplazadas. El gobierno libanés ha prohibido las actividades militares de Hezbolá, ordenándole entregar sus armas al Estado, pero carece de capacidad para hacer cumplir dicha orden. Hezbolá continúa lanzando cohetes contra el norte de Israel, con salvas de más de cien proyectiles en un solo ataque.
Implicaciones
La decisión de Hezbolá de sumarse a la guerra el 2 de marzo —lanzando cohetes contra Israel en solidaridad con Irán, su padrino, gran jefe, adoctrinador y financiador— ha demostrado una vez más la naturaleza depredadora de los «proxies» (agentes subsidiarios) del régimen de Teherán, que instrumentalizan al Líbano como plataforma de agresión sin consideración alguna por la soberanía, la estabilidad o el bienestar del país anfitrión. El Líbano paga, como siempre, el precio de la irresponsabilidad de quienes han convertido su territorio en un arsenal iraní. La operación israelí busca crear una zona tampón (buffer zone) similar a la que existió entre 1985 y 2000, lo que implicaría una ocupación prolongada con todos los riesgos políticos y militares que ello supone.
Perspectivas y escenarios
El precedente histórico no es alentador: la ocupación israelí del sur del Líbano entre 1982 y 2000 no logró erradicar a Hezbolá y, de hecho, contribuyó a fortalecerlo. Sin embargo, la situación actual presenta diferencias sustanciales: Hezbolá ha perdido a su líder histórico (Hassan Nasralá), gran parte de su cadena de mando, y su principal fuente de financiación —Irán— está siendo sometida a una campaña de destrucción sistemática. Otra diferencia fundamental es que Hizbolá podía tener un dominio a sangre y fuego de buena parte del Líbano por su estrechísima asociación con el sanguinario régimen sirio de la familia Al.Assad, felizmente desaparecido. Sin el ejército y los asesinos del Mukhabarat sirio (Servicio de inteligencia y seguridad interior), Hizbolá es por todas estas razones una organización muchísimo más débil que entonces. El resultado más probable es una nueva e intensificada degradación significativa de las capacidades de Hezbolá, pero no su eliminación completa, lo que obligará a una solución política que pasa ineludiblemente por el fortalecimiento del Estado libanés y su ejército.
5. La guerra de Irán refuerza a Netanyahu, debilita a Trump y castiga a los Estados del Golfo (Reuters)
Hechos
Un análisis de Reuters publicado el 19 de marzo concluye que, si la guerra terminase hoy, el veredicto sería inequívoco: el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, saldría fortalecido, mientras que el presidente Trump quedaría atrapado en la gestión del choque sobre los mercados globales y sobre unos aliados del Golfo que han soportado los costes más elevados. Según Aaron David Miller, antiguo negociador estadounidense para Oriente Medio y analista senior del Carnegie Endowment for International Peace (Fundación Carnegie para la Paz Internacional), «hay un claro ganador y un claro perdedor; Netanyahu es, con diferencia, el principal vencedor». La guerra ha redibujado el mapa político israelí en los términos de Netanyahu, desviando la atención de Gaza —donde las críticas eran intensas— hacia Irán, donde el consenso nacional es más sólido y sus credenciales de seguridad resuenan con mayor fuerza. La campaña aérea ha sido dividida funcionalmente: Israel se concentra en el oeste y norte de Irán —emplazamientos de misiles balísticos e instalaciones nucleares—, mientras que Estados Unidos opera en el este y sur, incluyendo el Estrecho de Ormuz, para degradar las capacidades navales iraníes. Israel ha liderado la eliminación de altos dirigentes iraníes, incluyendo al jefe de seguridad Ali Larijani el martes y al ministro de Inteligencia Esmail Khatib el miércoles. El ministro de Defensa, Israel Katz, ha confirmado que él y Netanyahu han autorizado a las fuerzas armadas a atacar a cualquier alto cargo iraní que localicen, sin necesidad de aprobación adicional.
Implicaciones
El análisis de Reuters pone el dedo en una llaga que merece ser examinada sin paños calientes. Para Trump, la guerra presenta tres opciones, todas ellas malas: prolongar los ataques aéreos indefinidamente, declarar victoria y confiar en que Teherán se rinda —algo que la directora de Inteligencia Nacional ha desmentido implícitamente al reconocer que el régimen sigue intacto—, o escalar dramáticamente con fuerzas terrestres, una opción que Trump ha descartado públicamente pero que el Pentágono no deja de explorar. Mientras tanto, la narrativa económica que impulsó su regreso al poder —promesas de prosperidad, bajada de precios, restauración del liderazgo estadounidense— queda erosionada cada día que el Brent se mantiene por encima de los 100 dólares. Los Estados del Golfo, por su parte, se encuentran en la posición más vulnerable de su historia moderna: la visión de futuro que habían construido —diversificación económica, turismo, tecnología, hub (centro) logístico global— se tambalea bajo el impacto de los misiles iraníes contra sus infraestructuras. Como señala Miller, «la noción de que el Golfo representa el futuro de la región está ahora en entredicho».
Perspectivas y escenarios
La paradoja central es que los éxitos militares —reales e indiscutibles— no acercan la guerra a su final. Fuentes iraníes citadas por Reuters indican que Teherán está calibrando su escalada para imponer costes máximos, reconstruir su disuasión y extraer un alivio de sanciones, ofreciendo a Washington una vía de salida (off-ramp) solo a un precio elevado. Aviv Bushinsky, antiguo asesor de Netanyahu advierte de que la guerra será juzgada en términos binarios: o el régimen cae, o no cae. Cualquier resultado intermedio —un régimen debilitado pero superviviente— convertiría las ganancias militares iniciales en un pasivo político para Netanyahu, que ha enmarcado la campaña como una búsqueda de «victoria total». Si el sistema de Jamenei perdura, aunque sea en estado debilitado, la narrativa mutará de triunfo a sobreextensión (overreach), reabriendo las amenazas no resueltas de Hamás en Gaza y Hezbolá en el Líbano. La cuestión de fondo que este análisis plantea es clásica en la teoría estratégica: la superioridad táctica no garantiza la victoria estratégica si careces de un objetivo político alcanzable. Y hasta la fecha, nadie ha definido con precisión qué aspecto tiene el «día después».
6. Ucrania: el equipo negociador de Zelenski viaja a Washington mientras la guerra de desgaste prosigue
Hechos
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha anunciado que su equipo negociador se dirige a Estados Unidos para una reunión prevista para el sábado, en un intento de reactivar las conversaciones de paz estancadas. En el terreno militar, Rusia ha perdido impulso ofensivo en las últimas semanas: según datos del Institute for the Study of War (ISW, Instituto para el Estudio de la Guerra), las fuerzas rusas perdieron 30 millas cuadradas de territorio ucraniano neto en la semana del 3 al 10 de marzo, en contraste con las ganancias anteriores. Ucrania ha golpeado con éxito una importante fábrica de microelectrónica militar en Briansk con misiles Storm Shadow, y ha desplegado equipos antimisilísticos y antidrones en el Golfo Pérsico a petición de Estados Unidos y sus aliados. Eslovaquia ha advertido de «medidas adicionales» por la disputa del oleoducto Druzhba con Ucrania. Hungría sigue bloqueando un préstamo de 90.000 millones de euros de la UE a Kiev.
Implicaciones
La guerra de Irán ha tenido un efecto devastador sobre las perspectivas de Ucrania. En primer lugar, ha desviado la atención estratégica de Washington y sus recursos militares hacia Oriente Medio. En segundo lugar, la administración Trump levantó temporalmente las restricciones sobre las compras de crudo ruso para compensar la subida de precios, proporcionando a Moscú un inmenso balón de oxígeno financiero: el Financial Times estimó que Rusia ya había recibido un beneficio extraordinario de entre 1.300 y 1.900 millones de dólares en ingresos fiscales por exportaciones de petróleo (de hecho la cifra es más bien de 100 millones de dólares diarios). La India ha incrementado sus importaciones de crudo ruso en un 50 por ciento. En tercer lugar, las reservas de misiles interceptores y munición occidentales están siendo consumidas en el Golfo, reduciendo la disponibilidad para Ucrania.
Perspectivas y escenarios
La reunión del fin de semana en Washington es crítica. El marco de paz negociado en París en enero —con garantías de seguridad de la «coalición de voluntarios» (coalition of the willing), mecanismos de verificación del alto el fuego liderado por Estados Unidos, y el compromiso francés y británico de desplegar fuerzas en territorio ucraniano— sigue siendo viable, pero requiere un impulso diplomático renovado que la crisis iraní ha dificultado enormemente. Rusia no muestra interés alguno en negociar seriamente mientras su posición en el campo de batalla sea favorable y la atención de su adversario esté dividida. El realismo obliga a reconocer que Putin interpretará cada día que Washington dedica a Irán como un día ganado en Ucrania.
III. RACK DE MEDIOS
The New York Times / The Washington Post: Cobertura exhaustiva de la solicitud presupuestaria de 200.000 millones de dólares del Pentágono, con énfasis en la ausencia de autorización del Congreso. Análisis detallados del ataque a South Pars y las contradicciones entre Trump y Netanyahu sobre la coordinación de la operación. El Washington Post reveló en primicia la cifra del presupuesto.
The Wall Street Journal / Financial Times: Seguimiento granular de los mercados energéticos. El WSJ informa de que funcionarios saudíes prevén un Brent por encima de los 180 dólares si la crisis se prolonga hasta finales de abril. El FT cifra el beneficio extraordinario para Rusia por la exención temporal de sanciones entre 1.300 y 1.900 millones de dólares.
CNN / CBS / Fox News / CNBC: CNN documenta el día 20 con actualizaciones en directo. CBS recoge las declaraciones de Hegseth y la solicitud de 200.000 millones. Fox Business informa de la propuesta de Bessent de levantar sanciones sobre el crudo iraní flotante. CNBC detalla la cooperación de la India con Irán para transitar el Estrecho y el incremento de compras de crudo ruso.
Al Jazeera / Al Arabiya: Al Jazeera confirma la muerte del portavoz del CGRI, general Ali Mohammad Naeini, en un ataque estadounidense-israelí. Cobertura en directo del ataque iraní a la refinería de Haifa. Al Arabiya subraya la escalada contra infraestructuras del Golfo.
Le Monde / Le Figaro / Libération / France Info: Francia, entre la ambigüedad y la acción. Macron calificó los ataques como «fuera del derecho internacional» pero permite el uso de bases francesas. Despliegue del portaaviones nuclear en el Mediterráneo oriental. Francia se suma a la declaración de los seis sobre el Estrecho.
FAZ / Die Welt / Die Zeit: Giro alemán: del «esta no es nuestra guerra» de Pistorius a la adhesión a la declaración sobre el Estrecho. Debate interno sobre la incoherencia de Merz, que declaró en Washington estar «en la misma página» que Trump respecto a Irán para luego distanciarse.
The Times / The Telegraph / The Guardian / BBC: Análisis de la posición británica: Starmer equilibra críticas al régimen iraní con llamadas a la desescalada. Despliegue de drones de limpieza de minas británicos. El Guardian enfatiza la crisis humanitaria en Irán. La BBC detalla las opciones militares en el Estrecho.
Haaretz / Jerusalem Post / Israel Hayom / Yedioth Ahronoth: Netanyahu declara que Israel «actúa solo» en South Pars pero acata la petición de Trump de no repetir. Haaretz informa de la expansión de la operación terrestre en el Líbano con dos divisiones adicionales. Israel Hayom destaca que Irán ha perdido capacidad de enriquecimiento de uranio y de fabricación de misiles balísticos.
Reuters / AP / AFP: Reuters revela que la administración Trump considera el despliegue de miles de soldados adicionales en la región. AP documenta la crisis humanitaria de los 20.000 marineros atrapados. AFP recoge las declaraciones del embajador iraní en Berlín sobre la base de Ramstein.
The Kyiv Independent / Ukrinform: Zelenski envía equipo negociador a Washington. Ucrania despliega equipos de defensa antidrones en el Golfo. Ataque exitoso contra fábrica de microelectrónica militar en Crimea. Eslovaquia amenaza con «medidas adicionales» por la disputa del oleoducto Druzhba.
South China Morning Post / China Daily: Seguimiento del impacto sobre las cadenas de suministro de GNL a China. Pekín refuerza sus reservas estratégicas. Perspectiva de que los costes energéticos erosionarán la competitividad exportadora china.
Russia Today / TASS: Moscú presenta la guerra como prueba del «imperialismo» estadounidense. Énfasis en las divisiones de la OTAN y en las contradicciones de Trump. Silencio sobre el beneficio económico que la crisis proporciona a Rusia.
Arab News / Asharq Al-Awsat / Gulf News: Indignación general por los ataques iraníes contra los Estados del Golfo. Arabia Saudí declara que «la confianza en Irán ha quedado completamente destruida». Los EAU se declaran dispuestos a cooperar para reabrir el Estrecho.
IV. SEMÁFORO DE RIESGOS
🔴 ROJO — Estrecho de Ormuz / Mercado energético global: Riesgo crítico. La combinación de ataques contra infraestructura energética de producción (South Pars, Ras Laffan), el cierre efectivo del Estrecho y la escalada de represalias iraníes contra los Estados del Golfo configura la mayor crisis energética global desde 1973. Impacto directo sobre inflación, precios de alimentos y fertilizantes, y estabilidad económica mundial.
🔴 ROJO — Escalada militar en Irán: La solicitud de 200.000 millones de dólares y la consideración de desplegar fuerzas terrestres —incluyendo la posible ocupación de la isla de Jark— indican que Washington se prepara para una operación de duración y alcance muy superiores a lo inicialmente previsto. La tasa de lanzamiento de misiles iraníes disminuye, lo que sugiere agotamiento de arsenales, pero la capacidad de daño asimétrico persiste.
🔴 ROJO — Líbano / Hezbolá: La ofensiva terrestre israelí hacia el río Litani, con cinco divisiones desplegadas, amplía el frente de guerra y arriesga una ocupación prolongada. Un millón de desplazados. Riesgo de colapso del Estado libanés.
🟠 NARANJA — Cohesión transatlántica: La crisis iraní ha expuesto fracturas profundas en la OTAN y la relación transatlántica. Trump ha cuestionado explícitamente el futuro de la Alianza. La crisis con España añade una dimensión bilateral preocupante.
🟠 NARANJA — Ucrania: La guerra de Irán desvía recursos y atención de Ucrania. La exención temporal de sanciones al crudo ruso beneficia directamente a la máquina de guerra de Moscú. Las negociaciones de paz están en riesgo de colapso por la dispersión estratégica de Washington.
🟡 AMARILLO — China / Indo-Pacífico: Pekín observa con atención la dispersión de los recursos militares estadounidenses en Oriente Medio. La crisis energética global afecta a su economía, pero también crea oportunidades para avanzar sus intereses en el Mar de la China Meridional y Taiwán mientras la atención del mundo está en el Golfo.
V. COMENTARIO EDITORIAL
El vigésimo día de la Operación Epic Fury nos sitúa ante una encrucijada que merece ser analizada con la franqueza que las circunstancias exigen, desprovista de la ambigüedad calculada que caracteriza a buena parte del comentario geopolítico contemporáneo.
La oligarquía yihadista iraní —ese régimen que durante décadas ha exportado terrorismo, desestabilizado el Líbano a través de Hezbolá, financiado a Hamás, armado a los hutíes del Yemen, controlado milicias en Irak y masacrado a su propio pueblo— merecía, sin la menor duda, una respuesta contundente de la comunidad internacional. El régimen de los mulás ha sido, durante cuarenta y siete años, el principal generador de inestabilidad en Oriente Medio, y su programa nuclear clandestino constituía una amenaza existencial no solo para Israel, sino para el conjunto de la arquitectura de seguridad regional. La eliminación de Jamenei y la degradación de las capacidades militares iraníes son, en sí mismas, resultados estratégicos de enorme significación.
Dicho esto, la ejecución de la operación plantea interrogantes legítimos que no pueden ser soslayados desde una posición intelectualmente honesta. El ataque, en mi opinión, está perfectamente justificado, la agresión del régimen yihadista iraní ha sido constante e ininterrumpido durante los últimos 47 años. La justificación legal es que es una RESPUESTA a las agresiones permanentes de los últimos 47 años, no un ATAQUE PREVENTIVO, que es donde se equivocan los analistas que desconocen Oriente Medio y Oriente Próximo (dos regiones distintas) o cuya memoria haya sido convenientemente borrada para fabricar los argumentos contra los ataques. Por cierto, nadie se quejó ni criticó los miles de asesinatos extrajudiciales ordenados por presidente Obama en sus dos mandatos. No es menos cierto que los ataques fueron lanzados sin consulta alguna con los aliados, lo que confirma el temor que tienen los estadounidenses de que se produzcan filtraciones de información e inteligencia sensible. Aunque se lanzaron los ataques sin autorización del Congreso, se informó a los “Big Eight” los ocho miembros más importantes de Congreso (Senado y Cámara). Lo que resulta especialmente chocante es que la estrafalaria directora de Inteligencia Nacional reconociese en una comparecencia ante el Senado “que no había inteligencia respaldase la tesis de un ataque preventivo iraní inminente”. No inminente no era, es y ha sido permanente y sin pausa.
La solicitud de 200.000 millones de dólares pone de manifiesto que los costes reales de la operación fueron subestimados. Y la decisión de levantar temporalmente las sanciones al petróleo ruso para amortiguar la subida de precios constituye una contradicción estratégica que beneficia directamente al principal adversario de Occidente en Europa: Vladimir Putin y a la propia Irán que ha visto como el eficaz y prudente secretario del Tesoro Scott Bessent levantaba las sanciones a la flota fantasma iraní para que pueda colocar nada menos que 140 millones de barriles para ayudar a contener los precios del crudo en los mercados internacionales..
Europa, por su parte, ha ofrecido el patético espectáculo de su habitual irrelevancia. Tres semanas de declaraciones contradictorias, giros tácticos dictados por el miedo a Trump y una incapacidad patológica para articular una posición común. El caso de Alemania es especialmente preocupante: el canciller Merz, de lo mejor que existe hoy en una clase política mundial muy mediocre, declaró en la Casa Blanca estar «en la misma página» que Trump respecto a Irán, para que una semana después su ministro de Defensa afirmase que «esta no es nuestra guerra». ¿En qué quedamos? La coherencia estratégica parece ser un lujo que Berlín ya no puede permitirse.
En cuanto a España, la posición del presidente Sánchez es un ejercicio de oportunismo disfrazado de principios. Invocar el derecho internacional para condenar la operación contra un régimen que ha violado todas las normas del derecho internacional durante casi cinco décadas es legítimo en teoría, pero incoherente en la práctica cuando el mismo gobierno que dice «no a la guerra» envía la fragata Cristóbal Colón al Mediterráneo oriental para proteger bases británicas en Chipre, mantiene tropas desplegadas en el Líbano bajo mandato de la ONU, y permanece en la misión de la OTAN en Irak. La política exterior no se puede construir sobre eslóganes electorales sin asumir los costes de la incoherencia. Lo que está verdaderamente en juego no es el derecho internacional —que Sánchez invoca selectivamente— sino la posición de España en el seno de la Alianza Atlántica y su credibilidad como socio y aliado fiable. Lo que me alarma es que estadounidenses de muy alto nivel me han dicho con toda rotundidad en conversaciones privadas que “ya sabemos que no podemos contar con España”. No me dijeron “no podemos contar con Sánchez”. El daño, quizás irreparable, es a la reputación de España no a la del presidente del gobierno español.
La guerra de Irán no es, en definitiva, una «guerra de elección» en el sentido en que lo fue Irak en 2003 —la amenaza iraní era real, inminente y creciente—, pero la forma en que se ha ejecutado revela los peligros de un liderazgo estadounidense que combina audacia táctica con negligencia estratégica, por ignorancia, arrogancia o por no escuchar a los que se saben los temas. Se puede eliminar al líder supremo de un régimen, destruir sus instalaciones nucleares y fuerza aérea y hundir su armada, pero sin un plan político para el día después —y hasta la fecha no hay evidencia de que tal plan exista— se corre el riesgo de crear un vacío de poder que la historia del siglo XXI nos enseña que siempre se llena de la peor manera posible.
El Estrecho de Ormuz debe ser reabierto. Las infraestructuras energéticas del Golfo deben ser protegidas. El régimen iraní debe ser desmantelado en beneficio, ante todo, del sufrido pueblo iraní, que lleva décadas rehén de una oligarquía yihadista-militar que ha saqueado sus recursos y asesinado a sus hijos. Pero todo ello requiere una estrategia integrada, alianzas sólidas y un horizonte político claro. Carecer de cualquiera de estos elementos es peligroso; carecer de los tres es temerario.
CLAVES DEL DÍA DE JOSE A. VIZNER
¿Te gusta esta Newsletter? Suscríbete
Reply