INFORME DE GEOPOLÍTICA

I. BREVE INTRODUCCIÓN

El mundo amanece con un dato que, por sí solo, explica el estado de combustión política en el que se mueve Oriente Medio: en Irán, un grupo de derechos humanos contabiliza ya más de 500 muertos en dos semanas de protestas, y el régimen responde con represión, propaganda y una amenaza explícita a bases estadounidenses e Israel si Washington cruza el umbral de la intervención. No es un episodio aislado; es un pulso de legitimidad, y también un ensayo general de disuasión en el Golfo.

En paralelo, Siria confirma que el pos-Asad sigue siendo un terreno inestable, con dos dinámicas simultáneas: la operación militar estadounidense contra el Estado Islámico y el reacomodo—traumático y a veces sangriento—entre Damasco y las fuerzas kurdas en Alepo. Mientras tanto, Ucrania recuerda que la guerra de agresión rusa no entra en pausa por fatiga mediática: Kiev vuelve a sufrir ataques nocturnos y Europa, guste o no, sigue viviendo a la sombra de un conflicto que redefine su seguridad.

Y en el tablero geoeconómico, Japón se lanza al mar profundo para buscar tierras raras, justo cuando China endurece el grifo de minerales estratégicos. La competencia por el “subsuelo” (geológico, marítimo y financiero) se consolida como uno de los ejes de 2026: desde el Ártico—con Groenlandia tanteando interlocución directa con Washington—hasta La Haya, donde el caso Rohinyá en la Corte Internacional de Justicia promete fijar precedentes sobre cómo se prueba y se repara un genocidio.

II. LAS 10 NOTICIAS MÁS IMPORTANTES DE LAS ÚLTIMAS 24 HORAS

1. Irán: más de 500 muertos, apagón informativo y amenaza de represalias si EE. UU. interviene

Hechos.

Reuters sitúa la cifra en “más de 500” fallecidos en el marco de la ola de protestas, citando a HRANA: 490 manifestantes y 48 miembros de fuerzas de seguridad verificados, y más de 10.600 detenidos. El contexto es una crisis económica que muta en contestación frontal al régimen clerical. En respuesta, el presidente Trump insiste en “opciones fuertes” y la cúpula iraní endurece su advertencia: el presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, afirma que, ante un ataque, Israel y “todas las bases y barcos” estadounidenses serían “objetivos legítimos”. Todo ello con un apagón de internet que complica la verificación independiente de lo que ocurre sobre el terreno.

Implicaciones.

El régimen de Teherán intenta la jugada clásica: convertir la protesta interna en “asedio externo” para reagrupar a indecisos. La escalada verbal no es retórica inocua: en un entorno regional saturado de actores armados y redes afines al régimen, la “respuesta” puede adoptar formas asimétricas, desde hostigamiento a intereses occidentales hasta sabotajes o presión marítima. El riesgo central es el de la mala lectura: que Washington piense que la amenaza es farol y Teherán crea que la disuasión por intimidación le compra impunidad.

2. Washington: senadores de ambos partidos enfrían la “opción militar” contra Irán

Hechos.

En el debate estadounidense, Reuters recoge escepticismo explícito: Rand Paul advierte de que “bombardear Irán” puede no lograr el efecto deseado y, tanto él como Mark Warner, alertan del efecto bandera—el clásico rally-around-the-flag (reagrupamiento patriótico)—que terminaría reforzando al régimen. Warner aboga por presión diplomática y coalición internacional. Al mismo tiempo, se citan voces más duras como Lindsey Graham, que pide emboldening the protesters (envalentonar a los manifestantes) y elevar el coste al régimen.

Implicaciones.

Aquí aparece una tensión estructural: la política exterior “de músculo” puede ser eficaz en el hemisferio occidental contra redes criminales, pero en Irán el terreno es distinto: Estado con capacidad misilística, red regional y memoria histórica de intervención extranjera. La prudencia del Senado no es pacifismo; es cálculo. Y en el cálculo, lo decisivo será qué combinación de presión funciona sin regalar al régimen la narrativa del enemigo externo. La cuestión no es si actuar, sino cómo y con qué legitimidad internacional—briefing (sesión informativa) mediante, y con aliados mirando.

3. Siria: EE. UU. golpea objetivos del Estado Islámico en una operación más amplia

Hechos.

El mando militar estadounidense informó de múltiples ataques contra objetivos del Estado Islámico en Siria, en el marco de una operación iniciada en diciembre tras un ataque del 13 de diciembre en el que murieron dos soldados estadounidenses y un intérprete civil. Reuters detalla que CENTCOM no precisó víctimas en los bombardeos, y recuerda que alrededor de 1.000 militares estadounidenses permanecen en Siria.

Implicaciones.

La lectura estratégica es doble. Por un lado, se busca impedir que Daesh/ISIS reconstituya capacidades en el vacío posconflicto. Por otro, se proyecta un mensaje de persistencia: EE.UU. no se retira del tablero sirio aunque el foco mediático se desplace. El problema es que cada operación antiterrorista convive con la política interna siria y con actores regionales que leen estos movimientos como un ajuste de fuerzas, no como una simple “policía aérea”.

4. Alepo: salida de las fuerzas kurdas y una unidad siria todavía por coser

Hechos.

Reuters informa de la salida de los últimos combatientes de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) de Alepo tras un acuerdo de alto el fuego y evacuación mediado internacionalmente. Se subraya el enorme impacto humanitario: más de 140.000 desplazados por los combates, y acusaciones cruzadas sobre ataques a infraestructura civil. El enviado estadounidense Tom Barrack pidió “máxima contención” y retorno al diálogo.

Implicaciones.

El pos-Asad no se estabiliza solo con promesas de “unificar el país”. La relación entre Damasco y las estructuras kurdas es el gran test de credibilidad del nuevo orden: integración real o recentralización forzosa. Y aquí la palabra proxy (fuerza interpuesta) vuelve a ser pertinente: Turquía, Rusia e incluso actores no estatales observan y empujan para que la balanza caiga donde les conviene. El riesgo es que Alepo sea un precedente: si se resuelve por imposición, el nordeste puede arder; si se resuelve por pacto, Siria puede empezar a parecer un Estado.

5. Ucrania: ataque aéreo nocturno ruso

Hechos.

Reuters reporta un ataque aéreo nocturno ruso sobre Kiev que provocó un incendio en uno de los distritos, según el ejército ucraniano. Las defensas antiaéreas intentaban repeler el ataque, de acuerdo con el jefe de la administración militar de la capital. 

Implicaciones.

No hay “normalidad” posible mientras Rusia mantenga la agresión y use el desgaste—militar, psicológico y energético—como táctica. Para Europa, el mensaje es el de siempre: la paz no se compra con concesiones territoriales ni con relativismo. Se defiende con disuasión, apoyo sostenido y coherencia. La alternativa es la pedagogía del matón: si funciona en Ucrania, se exporta. 

6. Venezuela y Cuba: petróleo, sanciones y el pulso del hemisferio

Hechos.

Reuters recoge que Trump advirtió a Cuba de que no recibirá más petróleo ni dinero venezolano y sugirió que la isla “haga un acuerdo” con EE.UU. En la misma pieza se afirma que, desde la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses a inicios de enero, no han salido cargamentos hacia Cuba, según datos de transporte marítimo, en el marco de un bloqueo petrolero. Paralelamente, se menciona un acuerdo en progreso entre Caracas y Washington por 2.000 millones de dólares para suministrar hasta 50 millones de barriles a EE.UU., con ingresos bajo supervisión del Tesoro.

En clave geoeconómica, Scott Bessent dijo a Reuters que podrían levantarse sanciones adicionales “tan pronto como la próxima semana” para facilitar ventas de crudo y que prevé reuniones con FMI y Banco Mundial sobre su reenganche con Venezuela, explorando el uso de unos 3,59 mil millones de DEG (derechos especiales de giro) congelados, equivalentes a unos 4,9 mil millones de dólares en ese momento.

En el plano de seguridad, el Departamento de Estado mantiene a Venezuela en nivel 4 (“No viajar”) y recomienda salir “inmediatamente” por riesgos graves y por la falta de capacidad consular de EE.UU.

The Guardian añade un elemento inquietante: reportes de milicias armadas (colectivos) instalando controles y buscando estadounidenses, lo que empuja a la evacuación.

Y Financial Times, en una línea complementaria, profundiza en la dimensión de redes: la conexión venezolana con Hizbulá (Hizbollah), en el ecosistema de crimen transnacional y financiación opaca. 

Implicaciones.

Esta es la gran prueba de la “mano dura” con brújula. Presionar a La Habana y desmantelar el aparato chavista—hoy con un relevo en el poder—es coherente con una política hemisférica de defensa de la democracia liberal y combate del narcoestado. Pero la gestión del petróleo y las sanciones exige bisturí, no hacha: levantar medidas sin condicionalidad real puede reconstruir élites corruptas con dinero fresco. La clave será un diseño de incentivos verificables: reinstitucionalización, garantías electorales, justicia transicional y desmantelamiento de redes criminales.

Dicho sin eufemismos: la región no necesita un “cambio cosmético”, necesita un cierre de ciclo. Y ese cierre debe ser legal, ordenado y orientado a la libertad, no a la revancha. 

7. Groenlandia: la tentación ártica y el debate sobre hablar con Washington “sin Copenhague”

Hechos.

Reuters informa de movimientos políticos en Groenlandia para explorar conversaciones directas con EE.UU. sin Dinamarca, una señal de fricción dentro del Reino danés en un momento en que Washington vuelve a mirar al Ártico como frontera estratégica. En paralelo, el propio Reuters encuadra esta tensión dentro de un Trump que ha hablado de adquirir Groenlandia “por compra o por la fuerza”, en una lógica de presión geopolítica que trasciende la retórica.

Implicaciones.

Groenlandia no es una excentricidad: es una intersección de defensa, rutas marítimas y recursos. Para los atlantistas, el punto no es “quién compra qué”, sino cómo se preserva la cohesión de aliados y la legitimidad del orden. Si el Ártico se convierte en un mercado de soberanías, se abre una puerta peligrosa: la misma lógica que Rusia usa para justificar anexiones disfrazadas de “hechos consumados”. Los aliados deben reforzar el diálogo y la inversión estratégica en el norte sin convertir a Groenlandia en objeto, sino en actor.

8. Francia: Marine Le Pen, la apelación y el debate sobre “lawfare (guerra judicial)”

Hechos.

Financial Times detalla que Marine Le Pen apela su condena por malversación de 4,4 millones de euros de fondos de la UE, que conllevó una inhabilitación de cinco años. El resultado condiciona su capacidad de competir en 2027 y, según el propio FT, Le Pen ha sugerido que, si fracasa, respaldaría a Jordan Bardella.

Implicaciones.

Europa se juega aquí algo más que un nombre propio: se juega la credibilidad del Estado de Derecho y la limpieza de su financiación política, sin caer en la tentación de convertir los tribunales en sustituto de la política. Habrá quien grite “lawfare (guerra judicial)” y habrá quien celebre un “cordón sanitario” vía juzgado. Ambas simplificaciones son peligrosas. La respuesta adulta es más incómoda: transparencia, garantías procesales y un debate político que no se escabulla del fondo.

9. Japón: zarpa la misión de tierras raras mientras China endurece suministros

Hechos.

Reuters informa de la salida del buque japonés Chikyu hacia Minamitori para probar extracción continua de lodos ricos en tierras raras desde 6 km de profundidad, un hito técnico y simbólico en la estrategia japonesa de reducir dependencia de China. La misma pieza recoge que China prohibió exportaciones de bienes de doble uso (civil y militar), incluidos minerales críticos, destinados al sector militar japonés; y que ministros de Finanzas del G7 hablarán del suministro de tierras raras en Washington.

Implicaciones.

La geopolítica de 2026 se escribe con minerales. Quien controla la supply chain (cadena de suministro) controla el ritmo industrial, la transición energética y buena parte de la defensa. Japón está haciendo lo que Europa debió hacer hace años: diversificar, invertir, y asumir que la dependencia estratégica se paga siempre, aunque tarde en pasarse la factura. La incógnita es el equilibrio entre urgencia y sostenibilidad: la minería submarina puede abrir debates ambientales y regulatorios que, bien gestionados, serán ventaja; mal gestionados, munición propagandística para Pekín.

10. Rohinyás: se abre en La Haya un caso de genocidio con efectos dominó

Hechos.

Reuters señala la apertura en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de un caso emblemático que acusa a Myanmar de genocidio contra la minoría rohinyá. Subraya que es el primer caso de genocidio que el tribunal oirá “en pleno” en más de una década, con potencial impacto sobre otros litigios, incluido el caso sudafricano contra Israel por Gaza. La Gambia presentó la demanda en 2019, y el artículo recuerda el éxodo masivo de 2017 (al menos 730.000 rohinyás hacia Bangladés) y las conclusiones de una misión de la ONU sobre “actos genocidas”.

Implicaciones.

La justicia internacional avanza lenta, sí, pero cuando fija doctrina, cambia el terreno. Este caso puede redefinir estándares de prueba y reparación, y elevar el coste político de la impunidad. Para quienes defendemos la democracia liberal representativa, la CIJ es un recordatorio: el derecho no sustituye a la política, pero la encuadra. Y en un mundo donde dictaduras y milicias viven de la niebla, la claridad jurídica es un arma civilizatoria.

III. RACK DE MEDIOS

Reuters opera como esqueleto informativo del día: cifras, cronología, fuentes cruzadas y el mapa completo del riesgo—de Irán a Kiev, de Alepo al petróleo venezolano. Su valor hoy es la continuidad: conecta piezas que otros tratan como episodios aislados (protesta, sanción, ataque, evacuación).

Financial Times mira donde duele al inversor y al sistema: en Francia, el futuro político condicionado por tribunales; y en Venezuela, la sombra de redes ilícitas y conexiones con actores como Hizbulá. Es un enfoque de poder y dinero: quién financia, quién captura instituciones, quién hereda el Estado. 

The Guardian acentúa el ángulo humanitario y de derechos: milicias, temor civil, desplazamientos, y el coste humano como brújula narrativa. En Venezuela, su foco está en la seguridad inmediata de ciudadanos y en la volatilidad posoperación; en Siria, en la expulsión y los desplazamientos.

AP aporta el terreno: barrios concretos, hospitales, primeros respondedores, y el retrato de la destrucción en Alepo, sin la abstracción del “equilibrio estratégico”. Es el recordatorio de que la geopolítica se mide también en calles y refugios.

Washington Post introduce un tema que Europa no puede seguir posponiendo: la vulnerabilidad de infraestructuras críticas y la amenaza de sabotaje como método político. Lo que en Berlín parece “local” es, en realidad, un patrón continental de exposición.

Fox News refuerza el encuadre securitario sobre Venezuela, alineado con una audiencia que prioriza riesgos inmediatos y la protección de ciudadanos. Es un termómetro de cómo se comunica la crisis hacia dentro de EE.UU.

Fuentes oficiales (Travel.state.gov) fijan el perímetro jurídico y operativo: nivel 4, salida inmediata y ausencia de capacidad consular. En un entorno de milicias y controles, esto pesa más que cualquier tertulia.

IV. SEMÁFORO DE RIESGOS

  • 🔴 Escalada EE.UU.–Irán: combinación explosiva de muertos, apagón informativo y amenazas directas a bases y a Israel.

  • 🔴 Guerra Rusia–Ucrania: ataques sobre Kiev como recordatorio de continuidad y desgaste deliberado.

  • 🔴 Venezuela (seguridad interna y riesgo para extranjeros): alertas de salida inmediata y reportes de milicias en carreteras.

  • 🟠 Siria (posconflicto frágil + presencia de ISIS): golpes a Daesh y reordenamiento kurdo con alta carga de desplazamiento.

  • 🟠 China–Japón (minerales críticos): restricciones y carrera por la diversificación de suministro.

  • 🟠 Europa (polarización político-judicial): el caso Le Pen puede tensionar la política francesa y el debate institucional.

  • 🟢 Justicia internacional (CIJ/Rohinyás): riesgo operativo bajo, impacto normativo alto y de largo plazo.

V. COMENTARIO EDITORIAL

Hay días en que la actualidad parece un catálogo de incendios; y, sin embargo, el patrón es reconocible: el choque entre regímenes que sobreviven por la coerción y sociedades que ya no aceptan el precio de la mentira. Irán es el caso más descarnado: el régimen teocrático ha convertido la prosperidad en privilegio y la disidencia en delito. No basta con indignarse; hay que ser inteligentes. Castigar al régimen, sí. Acompañar a la sociedad, también. Pero evitar el error que tantas veces ha servido de salvavidas a dictadores: regalarles un enemigo exterior que tape su fracaso interno.

En Ucrania, la posición moral y estratégica de Europa no admite ambigüedad: la agresión rusa es la negación misma del orden europeo. No se trata de “intereses” fríos; se trata de una frontera de principios. Y si Europa quiere seguir siendo mainstream (corriente principal) de libertad y prosperidad, debe invertir en defensa, resiliencia y voluntad política, sin complejos.

En el hemisferio occidental, el giro venezolano-cubano condensa una verdad incómoda: las narcodictaduras—cuando se sienten impunes—exportan crimen, miseria y desestabilización. Aquí, una política firme, realista y legalmente sustentada puede ser virtuosa. Pero el éxito no se mide solo en capturas o sanciones; se mide en instituciones reconstruidas, elecciones limpias y redes criminales desmanteladas. Si el petróleo vuelve sin condiciones, volverá también la tentación de la captura del Estado. Y si además existen conexiones con estructuras terroristas o criminales, el deber de vigilancia es absoluto. 

En ese contexto, la posición que corresponde a Europa —y a España— no es la equidistancia melancólica, sino el compromiso claro con el atlantismo, con la libertad frente a los regímenes que disparan contra su pueblo y con una globalización reformada, pero abierta, que no entregue el control de nuestras cadenas de suministro estratégicas a quienes desprecian nuestros valores.  La historia juzgará con dureza a quienes, en nombre de un pacifismo sentimental o de un antiamericanismo reflejo, prefieran mirar hacia otro lado mientras el régimen de Teherán dispara a matar, el chavismo se reconvierte en cleptocracia petrolera “normalizada” y Pekín utiliza las tierras raras como arma silenciosa de coerción.

Por último, Japón nos recuerda que la geoeconomía ya no es un capítulo “técnico”: es soberanía. Las tierras raras no son un dato de laboratorio; son capacidad industrial y defensa. Y mientras el mundo discute titulares, el que asegura cadenas de suministro y alianzas sólidas gana el futuro sin necesidad de disparar un tiro.

Claves del día de Jose A. Vizner

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