INFORME DE GEOPOLÍTICA

I. BREVE INTRODUCCIÓN

La jornada del 6 al 7 de mayo de 2026 se cierra con una constatación que nadie en este oficio puede ya disimular: el sistema internacional vive una de esas fases de guerras de temperatura variable en las que ningún actor logra imponer la victoria pero ninguno se permite la derrota, y en las que la diplomacia se ve obligada a operar entre el ruido del fuego y la fatiga de las opiniones públicas. La nueva ronda de ataques iraníes contra los Emiratos Árabes Unidos, la pausa de la operación naval estadounidense Project Freedom en el estrecho de Ormuz, los indicios de un eventual marco de acuerdo entre Washington y Teherán transmitido por mediación pakistaní, y el cinismo deliberado del Kremlin —que bombardea Ucrania mientras anuncia un alto el fuego unilateral para su parada del 9 de mayo— componen una fotografía donde la fractura sistémica contenida sigue siendo, paradójicamente, la única buena noticia.

A ello se suma la prolongada deriva del régimen narcodictatorial chavista —ahora en manos de los siniestros hermanos Delcy y Jorge Rodríguez tras la captura de Maduro—, la ofensiva alemana por una Europa de dos velocidades en defensa, y la caída brusca del Brent a niveles que no veíamos desde marzo. Son piezas distintas pero que conviene leer juntas: lo que está en juego, en todas ellas, es si las democracias liberales conservan la voluntad —y los reflejos— de ordenar el mundo o si seguiremos asistiendo al espectáculo desolador de potencias que se adaptan al caos en lugar de combatirlo.

II. LAS CINCO NOTICIAS MÁS IMPORTANTES DE LAS ÚLTIMAS 24 HORAS

1. Ormuz: pausa de Project Freedom, marco de un acuerdo entrevisto y caída del crudo

Hechos

El presidente Donald Trump anunció el 6 de mayo una pausa temporal de la operación naval estadounidense Project Freedom —destinada a escoltar buques mercantes a través del Estrecho de Ormuz— invocando «grandes progresos» hacia un eventual acuerdo integral con Irán. La pausa se produce tras dos jornadas particularmente tensas en las que la Guardia Revolucionaria (CGRI) lanzó misiles balísticos y enjambres de drones contra Emiratos Árabes Unidos —incluyendo la base aérea de Al Minhad y la terminal de Fujairah—, atacó pequeñas embarcaciones de la Armada estadounidense con resultado cero (los seis small boats iraníes fueron destruidos por helicópteros AH-64 Apache y MH-60 Seahawk) y disparó en torno a diez veces contra fuerzas norteamericanas durante el alto el fuego declarado el 8 de abril. Mediadores pakistaníes transmitieron a Teherán un borrador de marco que contempla el cese de las operaciones nucleares de carácter armamentístico, límites a sus misiles, reapertura del estrecho y un alivio gradual de sanciones. Los mercados respondieron con una caída del Brent del 8% en una sola sesión, hasta los 102 dólares por barril, después de haber tocado máximos del año en torno a los 116 dólares apenas 48 horas antes.

Implicaciones

La pausa de Trump no es —conviene precisarlo— ni una victoria iraní ni una capitulación norteamericana: es la maniobra calculada de quien quiere comprobar si Teherán es capaz de dar una respuesta política coherente o si, por el contrario, la oligarquía yihadista se halla, como sospecha este analista, desbordada por la propia paradoja del descabezamiento que ha producido la campaña de Operation Epic Fury (Operación Furia Épica). El indicio más revelador de las últimas horas no son los misiles sino la noticia, filtrada por Iran International, de que el presidente Masoud Pezeshkian habría manifestado «cólera» ante el general Ahmed Vahidi por unos ataques contra los Emiratos «completamente irresponsables» y ejecutados sin coordinación con el gobierno civil. El régimen no es monolítico —nunca lo fue—, y la estructura de poder sigue siendo la triada de la CGRI: Vahidi como comandante en jefe, Mohamed B. Zolghadr en el CSSN, y Rezaei como asesor militar interino del Líder Supremo. Pezeshkian, sistemáticamente desbordado, sirve hoy más para la fotografía que para la decisión.

Perspectivas y escenarios

Tres trayectorias se abren. La primera, que un acuerdo preliminar se cierre en 7 a 14 días: posible, pero condicionado a que la facción Vahidi-Zolghadr admita un repliegue que, hoy por hoy, no parecen dispuestos a aceptar. La segunda —que es a la que apunta la lógica acumulada de este conflicto— es una guerra de temperatura variable que se prolongue durante meses con ciclos de escalada y desescalada, sin reapertura plena del estrecho y con primas de riesgo permanentes en el petróleo. La tercera, una recaída en el conflicto cinético abierto si Irán percibe que el rally around the flag (efecto bandera) interno se diluye y el régimen necesita una huida hacia adelante. La caída del Brent es, en este contexto, un acto de fe del mercado: si el acuerdo no se firma en plazo razonable, el rebote será severo.

2. Ucrania-Rusia: el cinismo del alto el fuego del 9 de mayo y la respuesta de Zelenski

Hechos

El Kremlin ha decretado un alto el fuego unilateral del 8 al 9 de mayo coincidiendo con el Den’ Pobedi —el Día de la Victoria y la parada militar de la Plaza Roja—, mientras simultáneamente lanzaba la pasada noche del 5 al 6 de mayo una andanada de 11 misiles balísticos y 164 drones contra cinco regiones ucranianas: 12 muertos en Zaporiyia tras un ataque con bombas planeadoras, seis en Kramatorsk, cuatro en Dnipro y dos en Járkov, además de decenas de heridos. Volodímir Zelenski, calificando la maniobra rusa de «cinismo absoluto», propuso un alto el fuego incondicional y abierto en el tiempo desde la medianoche del miércoles, oferta que Moscú ha despachado con su displicencia habitual. Marco Rubio mantuvo el martes una conversación telefónica con Serguéi Lavrov a petición rusa, según los comunicados oficiales, sobre la relación bilateral, la guerra y el dossier iraní. Por otro lado, las Fuerzas Armadas ucranianas atacaron con drones la refinería de Kinef en la región de Leningrado —una de las mayores de Rusia, con 350.000 barriles diarios procesados en 2024—.

Implicaciones

Resulta difícil encontrar mejor ilustración del talante moral del régimen de Vladímir Putin que la combinación de un alto el fuego destinado a permitir su gran liturgia patriótica con el bombardeo deliberado de civiles ucranianos en las horas previas. Esto no es estrategia: es desprecio. Y es un desprecio que confirma el principio que vengo describiendo desde el inicio de la invasión: somos contrarios a la agresión rusa contra Ucrania, contrarios al uso de la fuerza como medio de adquirir territorios y contrarios a cualquier negociación que premie el cinismo del agresor por encima del derecho del agredido. La actitud del presidente Trump en este expediente es la única donde mantengo crítica abierta a su política exterior: la urgencia por cerrar un acuerdo no puede equivaler a entregar a Kiev a las exigencias de Moscú.

Perspectivas y escenarios

Las cifras de Russia Matters sitúan los avances rusos del último año en 1714 millas cuadradas —apenas el 0,7% del territorio ucraniano—, a un coste estimado por una fuente occidental de alto nivel en un millón de bajas militares rusas (muertos y heridos), frente a 250.000-300.000 ucranianas. Estos números desautorizan cualquier narrativa de victoria militar rusa. Lo previsible es una guerra de desgaste prolongada en el frente del Donbás, mientras la Casa Blanca y el Kremlin siguen tanteando un marco de negociación que, en su forma actual, no satisface ni a Bruselas ni a Kiev. La Unión Europea, mientras tanto, se dispone a endurecer las condiciones sobre los 8400 millones de euros de asistencia macrofinanciera comprometidos para 2026: una decisión sensata, pero tardía.

3. Venezuela: la transición Rodríguez, las licencias del Tesoro y la política exterior de Trump en el Hemisferio

Hechos

Cuatro meses después de la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores —ejecutada el 3 de enero por fuerzas estadounidenses sobre suelo venezolano—, la presidenta interina y antigua vicepresidenta Delcy Rodríguez recibió en Caracas el 6 de mayo a Kate Forbes, presidenta de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja, en lo que se presenta como un esfuerzo por dotar al régimen de una pátina humanitaria. En la misma jornada, su hermano Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, mantuvo una reunión paralela con la propia Forbes. El Departamento del Tesoro estadounidense ha emitido la Licencia General 58, que exime temporalmente de sanciones a despachos de abogados, consultorías y asesorías financieras para asistir a las autoridades chavistas en la reestructuración de la deuda soberana y de PDVSA. Maduro, mientras tanto, espera juicio en Nueva York por narcoterrorismo, importación de cocaína y posesión de armamento de guerra; las sanciones contra Delcy Rodríguez fueron levantadas en abril.

Implicaciones

Aquí conviene no perder el norte editorial. Estamos —y lo hemos estado siempre— contra el régimen narcodictatorial chavista, contra la inmensa organización mafiosa en que Hugo Chávez y Nicolás Maduro convirtieron a Venezuela, y a favor de los ataques contra las narcolanchas. La captura de Maduro fue un acto de justicia histórica que ningún demócrata puede lamentar. Pero la decisión de la Casa Blanca de pactar la transición con la propia Delcy Rodríguez —en perjuicio explícito de María Corina Machado, Premio Nobel de la Paz 2025 y expresión legítima de la oposición— es una jugada profundamente discutible. Delcy Rodríguez no es una alternativa moderada: es, junto con su hermano Jorge, una de las figuras más duras del aparato chavista, formada en la tradición marxista venezolana y curtida durante años en la defensa internacional del régimen contra las acusaciones de fraude electoral y narcotráfico. Sustituir un Maduro detenido por una Rodríguez gobernante es cambiar de fachada conservando el edificio.

Perspectivas y escenarios

La hipótesis más realista es que Washington pretenda usar a Delcy Rodríguez como gestora ordenada de una apertura petrolera —Trump se lo ha dicho explícitamente: «primero hay que arreglarlo, luego ya hablaremos de elecciones»—, dejando para más adelante la transición democrática plena. La opción es legítima desde el realismo de Estado, pero será juzgada con dureza por cuantos creemos que el régimen chavista, en cualquiera de sus encarnaciones, sigue siendo cósmicamente corrupto. La oposición democrática venezolana, encabezada por Machado y Edmundo González, queda en una posición delicada: no puede aplaudir el pacto con los Rodríguez, pero tampoco puede ignorar que sin la presión militar norteamericana Maduro seguiría en Miraflores.

4. La Europa de las dos velocidades: Berlín lidera el rearme y la fractura con París

Hechos

El canciller alemán Friedrich Merz ha consolidado a Alemania como el motor del rearme europeo: el presupuesto de defensa para 2026 asciende a 82.690 millones de euros para la Bundeswehr más 25.500 millones del fondo especial, en una trayectoria explícita hacia el 5% del PIB para 2035. El ministro alemán de Finanzas, Lars Klingbeil, junto con su homólogo francés Roland Lescure, han convocado el formato E6 —Alemania, Francia, Italia, España, Polonia y Países Bajos— para sortear la regla de la unanimidad. Berlín ha firmado un protocolo de cooperación estratégica con Roma (Meloni-Merz, 27 de enero) y prepara un nuevo acuerdo bilateral con Varsovia. Mientras tanto, el programa Future Combat Air System (Sistema Aéreo de Combate Futuro, FCAS) franco-alemán-español agoniza por desavenencias industriales entre Dassault y Airbus. El comisario europeo de Defensa, Andrius Kubilius, ha advertido que la UE depende de Estados Unidos en aproximadamente el 40% de sus compras de armamento de los últimos veinte años.

Implicaciones

Que Alemania —la nación europea más renuente a la fuerza durante setenta años— se haya convertido en el motor del rearme continental es un hecho histórico cuya magnitud apenas hemos calibrado. Y que lo haga mientras Francia se debate entre la grandeur gaullista y la realidad de unas finanzas asfixiadas, e Italia y Polonia ganan peso en el dispositivo, configura una nueva geometría europea de defensa donde el viejo eje franco-alemán deja de ser exclusivo. Es una buena noticia: lo malo es que llegue forzada por la guerra de Ucrania y por la paradoja del descabezamiento de la propia OTAN, no por una toma de conciencia auténtica de la mediocre y miope clase política europea del siglo XXI. España, en este capítulo, sigue siendo —y conviene decirlo sin eufemismos— una incoherencia ambulante: el gobierno de Pedro Sánchez mantiene una neutralidad rayana en la irresponsabilidad respecto a Irán, mientras las bases de Rota y Morón forman parte activa del dispositivo logístico aliado. Esa contradicción terminará pasando factura.

Perspectivas y escenarios

La pregunta es si el formato E6 logrará operatividad real o si terminará siendo —como tantos «formatos» europeos— un instrumento de marketing intergubernamental. Lo decisivo será si Alemania, Polonia y los nórdicos logran arrastrar a una Francia presupuestariamente exhausta y a una Italia frágil hacia un genuino esfuerzo de defensa colectiva. La caída previsible del FCAS, lejos de ser una catástrofe, podría ser una oportunidad para reconfigurar la cooperación industrial europea sobre coaliciones más pequeñas y operativas, abandonando los grandes programas faraónicos que devoran recursos sin producir capacidades.

5. Mercados: el Brent se desploma, pero la geopolítica sigue mandando

Hechos

El Brent cerró el 6 de mayo a 102,22 dólares por barril, con una caída del 6,96% en una sola jornada y del 6,45% en el último mes, después de haber tocado los 116,55 dólares apenas cuarenta y ocho horas antes. El WTI cayó por debajo de los 95 dólares. Wall Street, por su parte, había cerrado el martes con el S&P 500 y el Nasdaq en máximos históricos, impulsados por los resultados corporativos —Disney avanzó un 7,61% tras presentar sus cifras del segundo trimestre fiscal—. La gasolina en Estados Unidos seguía, sin embargo, en una media nacional de 4,52 dólares por galón. Aproximadamente 23.000 marinos de 87 nacionalidades continúan varados en el Golfo Pérsico. Los Emiratos Árabes Unidos abandonaron formalmente la OPEP el pasado 1 de mayo, convirtiéndose en el tercer miembro en siete años en hacerlo.

Implicaciones

La caída brutal del Brent en cuarenta y ocho horas no es un fenómeno técnico: es la traducción contable del optimismo que los mercados —siempre prestos a comprar cualquier rumor de paz— han depositado en las negociaciones intermediadas por Pakistán. Pero conviene leer este movimiento con cabeza fría: las primas de riesgo permanecen elevadas en los contratos a seis meses, lo que indica que los operadores profesionales no creen en una salida limpia. La salida emiratí de la OPEP, por su parte, confirma una tendencia de fondo: los productores del Golfo se están preparando para un mundo de demanda decreciente y de competencia internacional creciente, en el que la disciplina del cártel se vuelve un lastre. Es uno de esos hechos que pasarán desapercibidos en el ciclo informativo pero que tendrán consecuencias estructurales durante una década.

Perspectivas y escenarios

Si el acuerdo Estados Unidos-Irán se materializa en plazo de dos a tres semanas, el Brent podría estabilizarse en una banda de 85-95 dólares; si el proceso encalla, el rebote por encima de los 120 es perfectamente plausible. Para España y para Europa esto se traduce en una factura energética que seguirá presionando sobre los costes industriales y sobre la inflación subyacente, en un momento en que los bancos centrales ya no tienen mucho margen para suavizar la política monetaria sin reabrir las heridas que tanto costó cerrar.

III. RACK DE MEDIOS

Anglosajones — The New York Times, el Washington Post, el Wall Street Journal y el Financial Times coinciden en presentar la pausa de Project Freedom como una decisión calculada y no como una concesión, aunque el FT subraya que la falta de coordinación con Irán y la confusión entre los aseguradores marítimos —recogida en declaraciones de NorthStandard— evidencia el carácter improvisado de la operación. The Times y The Telegraph ponen el acento en la fragilidad del alto el fuego y en las dudas sobre la unidad del régimen iraní. The Guardian mantiene su línea crítica con la operación norteamericana y describe la situación como un «doble bloqueo». Bloomberg y la CNBC centran su cobertura en el desplome del Brent y la reacción del mercado, mientras CNN y la BBC subrayan los ataques iraníes contra los Emiratos como punto de inflexión. Fox News y el Washington Times enmarcan la pausa como muestra de fortaleza presidencial. Axios y The Hill filtran que la administración considera próximo un acuerdo preliminar con marco para conversaciones nucleares más amplias.

Continentales — Le Monde y Le Figaro leen la jornada bajo la clave de la consolidación del «momento Merz» en Berlín y de la incomodidad creciente del Elíseo ante la pérdida de centralidad del eje franco-alemán; Libération, con su sesgo habitual, insiste en la responsabilidad estadounidense en el conflicto iraní; La Croix recuerda los costes humanitarios del bloqueo. Le Point, L’Express y Le Nouvel Observateur dedican análisis al rearme alemán y al colapso del FCAS. LCI y BFM abren con el Brent y los precios de los carburantes. La FAZ y Die Welt celebran sin disimulo el liderazgo alemán en el formato E6; Die Zeit matiza con un análisis sobre los riesgos de fractura interna en el SPD. Corriere della Sera subraya el protocolo Meloni-Merz como redefinición del peso italiano; L’Osservatore Romano llama a la mediación humanitaria. Helsingin Sanomat y Gazeta Wyborcza insisten en el rearme báltico-polaco como prioridad existencial; La Tribune de Genève, en clave neutral, glosa las dificultades diplomáticas del proceso pakistaní.

Mundo árabe e Israel — Asharq Al-Awsat, Arab News, Al Riyadh y Saudi Gazette presentan los ataques iraníes a Emiratos como prueba de que la organización terrorista que es la CGRI no respeta ningún alto el fuego; Gulf News, Khaleej Times, Gulf Today y Al-Ittihad recogen las advertencias del jeque Abdullah bin Zayed Al Nahyan de que los Emiratos «no se dejarán chantajear por terroristas». Al-Jazeera y Al-Arabiya mantienen líneas opuestas habituales: la primera busca culpas en Washington; la segunda subraya la responsabilidad del régimen iraní. Yedioth Ahronoth, Israel Hayom y Jerusalem Post coinciden en señalar que sin la presión militar conjunta el régimen no negociaría; Haaretz introduce matices críticos sobre la falta de plan para el día después. Al-Hayat, An-Nahar, L’Orient-Le Jour y The Daily Star ponen el foco sobre Líbano, donde el alto el fuego sigue siendo precario. The Jordan Times, Al-Rai, The Peninsula Qatar y Times of Oman siguen la diplomacia de mediación. Hürriyet pone el énfasis en el papel turco; Al-Quds Al-Arabi mantiene su línea pro-palestina habitual.

Asia y Pacífico — South China Morning Post y China Daily subrayan la visita oficial del ministro de Exteriores iraní Abbas Araghchi a Pekín este mismo 6 de mayo, presentándola como demostración del peso diplomático chino. The Times of India, Hindustan Times y Indian Express cubren con detalle el impacto de los ataques iraníes sobre los nacionales indios heridos en Fujairah y la posición de Nueva Delhi en el dispositivo de Chabahar. WION amplía con análisis sobre la geopolítica energética. Yomiuri Shimbun y Tokyo Times ponen el acento en el coste energético para Japón y en el acuerdo Japón-Filipinas sobre transferencia de equipos de defensa. The Straits Times recoge el nerviosismo del Estrecho de Singapur. Daily Jang y Pakistán Times presentan el papel mediador de Islamabad como un éxito diplomático para el general Asim Munir y el primer ministro Shehbaz Sharif.

Iberoamérica — Clarín de Buenos Aires, El Mercurio de Santiago y Reforma de México analizan con preocupación el pacto Trump-Rodríguez en el caso venezolano y advierten del riesgo de legitimar a la dinastía chavista. Foreign Affairs, The Economist, The National Interest, Newsweek y Time publican análisis de fondo: el Iran War sigue siendo el eje vertebrador de las publicaciones del IISS, RUSI, CSIS, IFRI y la Economist Intelligence Unit, con énfasis especial en la tesis de Jon B. Alterman y Ali Vaez (CSIS / Foreign Affairs) sobre cómo China y Rusia explotan el conflicto sin pagar costes directos. La AFP, Reuters, AP, DPA y TASS suministran cobertura de hechos; RT, Vesti y Fakty i Komentarii reproducen con previsible parcialidad la narrativa del Kremlin, mientras Ukrainska Pravda, Ukrinform, el Kyiv Post y The Kyiv Independent recogen con detalle el cinismo del alto el fuego ruso del 9 de mayo.

IV. SEMÁFORO DE RIESGOS

🔴 Estrecho de Ormuz / Golfo Pérsico: Pausa de Project Freedom y nuevos ataques de la CGRI; alto el fuego que se sostiene por el espesor del aire. Riesgo de recaída cinética: muy elevado.

🔴 Régimen iraní (CGRI): Tensión entre Pezeshkian y la triada Vahidi-Zolghadr-Rezaei. La oligarquía yihadista se muestra incapaz de respuesta política coherente.

🟠 Ucrania / Rusia: Cinismo deliberado del Kremlin con bombardeos antes del 9 de mayo. Negociación EE. UU.-Rusia avanza por canales paralelos sin cesión real de Moscú.

🟠 Líbano y Hezbollah: El alto el fuego sigue siendo precario. La organización terrorista que es Hezbollah, debilitada pero no desmantelada, conserva capacidad de hostigamiento.

🟠 Venezuela / Caribe: Transición pactada con Delcy y Jorge Rodríguez. Riesgo de blanqueamiento del régimen narcodictatorial chavista a cambio de apertura petrolera.

🟡 Mercados energéticos: Brent en 102 USD tras corrección violenta. Volatilidad extrema; primas de riesgo a 6 meses siguen elevadas.

🟡 Defensa europea: Formato E6 alemán-francés en marcha; salida emiratí de la OPEP; FCAS al borde del colapso. Avances reales, fragmentación creciente.

🟡 España: Posición incoherente del gobierno Sánchez-Albares: neutralidad pública mientras Rota y Morón operan como bases logísticas aliadas. Riesgo reputacional creciente.

🟡 Pakistán como mediador: Éxito diplomático notable, pero con coste de exposición frente a China e India. Sostenibilidad incierta.

🟢 Mar de China Meridional: Acuerdo Japón-Filipinas sobre equipo de defensa. Sin escaladas significativas en las últimas 24 horas. Vigilancia obligada sobre el expansionismo chino.

🟢 Acuerdo Armenia-Azerbaiyán: Mantiene la estabilidad lograda en 2025 bajo mediación norteamericana. Caso de éxito de la diplomacia pragmática de la administración Trump.

Leyenda: 🔴 riesgo crítico  ·  🟠 riesgo alto  ·  🟡 riesgo moderado  ·  🟢 riesgo bajo o estable.

V. COMENTARIO EDITORIAL

Hay jornadas en las que la pluma del analista se desliza con facilidad sobre el papel porque los acontecimientos se ordenan solos en torno a una idea fuerza. La de hoy, paradójicamente, no es una de ellas: lo que se nos ofrece es un mosaico de movimientos parciales —una pausa naval aquí, un alto el fuego cínico allá, un acuerdo entrevisto, una caída brusca del crudo, una transición venezolana ambigua y una Europa que se rearma a regañadientes—. Y precisamente por eso conviene desconfiar de las explicaciones simples. Vivimos uno de esos momentos en los que el sistema internacional no se rompe pero tampoco se recompone; en los que las guerras de temperatura variable se han instalado como modalidad permanente del conflicto y donde la diplomacia opera, en el mejor de los casos, sobre un terreno pantanoso de incertidumbres y fatigas.

Lo que se está jugando hoy en el Estrecho de Ormuz —y conviene decirlo con la mayor crudeza— no es la mera resolución de una crisis bilateral entre Estados Unidos e Irán: es la prueba de fuego de la voluntad occidental de imponer un coste real a una oligarquía yihadista que ha exportado terrorismo durante cuarenta y siete años y que, en su corrupción pura y dura, ha convertido a su pueblo en rehén de una casta militar-religiosa-económica que no tiene parangón. La pausa de Project Freedom es prudente —y este analista la apoya— mientras se exploran las posibilidades de un acuerdo serio. Pero sería un error mayúsculo confundir prudencia con concesión. La administración Trump, que ha logrado en menos de un año un puñado de éxitos diplomáticos genuinos —Camboya-Tailandia, Gaza, Armenia-Azerbaiyán y otros— bajo el consejo prudente del secretario Marco Rubio, no puede permitirse un cierre apresurado en Teherán que premie a la facción Vahidi-Zolghadr y debilite a quien todavía pueda servir de interlocutor para una transición. La crítica que vengo formulando se mantiene: hubo decapitación, no hubo plan para el día después. Y sin plan, lo que se obtiene no es la paz sino el aplazamiento.

La actitud del Kremlin ante el alto el fuego unilateral del 9 de mayo merece una palabra propia. Que un régimen bombardee viviendas, talleres y hospitales en cinco regiones ucranianas la víspera de un alto el fuego declarado para celebrar su «Día de la Victoria» dice más sobre la naturaleza moral del putinismo que cualquier ensayo académico. Es desprecio puro y duro: desprecio por las vidas humanas, desprecio por las formas, desprecio por la propia palabra dada. Quienes en Europa siguen pidiendo «entender» a Moscú deberían leer las cifras de Russia Matters: un millón de bajas militares rusas en el último año a cambio del 0,7% del territorio ucraniano. No hay victoria militar rusa que valga la pena. Hay solo una hemorragia, mantenida por un régimen que prefiere desangrar a su propia juventud antes que admitir el fracaso estratégico. La política exterior de Trump en este expediente sigue siendo, lo decimos sin ambages, su flanco más débil. Cualquier acuerdo que premie la conquista territorial será una derrota moral del orden liberal, además de una invitación abierta a Pekín en Taiwán y al expansionismo chino en el Pacífico, en África y en Iberoamérica.

El expediente venezolano nos sitúa, también, ante una incomodidad genuina. Estamos —lo hemos estado siempre— a favor del derribo del régimen narcodictatorial chavista y de la persecución implacable contra el narcoterrorismo. La operación que llevó a Maduro a un tribunal de Manhattan fue un acto de justicia que, además, abre por primera vez en veinte años una ventana real para la transición. Pero confiar la gestión de esa transición a la propia Delcy Rodríguez —y de paso a su hermano Jorge, presidente de una Asamblea Nacional fraudulenta— es una jugada que conviene mirar con desconfianza. María Corina Machado no es una opción; es la opción legítima que los venezolanos eligieron en julio de 2024 a través de Edmundo González Urrutia. El pragmatismo es necesario en política exterior; el cinismo, no. Y la diferencia entre uno y otro la marcará el calendario electoral. Si dentro de seis meses no hay elecciones libres en Venezuela, habremos sustituido un dictador por otra dictadora.

Una palabra, por último, sobre Europa. El liderazgo alemán de Friedrich Merz en el rearme continental es, junto con el Reagan de los años ochenta —el mejor presidente que Estados Unidos tuvo en la segunda mitad del siglo XX—, el ejemplo más esperanzador de cómo una democracia liberal puede recuperar la voluntad estratégica cuando las circunstancias la obligan. La mediocre y miope clase política europea del siglo XXI no se ha convertido a la defensa por convicción sino por miedo, lo que hace su despertar más frágil pero no menos necesario. Y aquí España, otra vez, vuelve a quedar en evidencia: somos atlantistas de corazón y europeístas convencidos, pero nuestro gobierno mantiene una posición que oscila entre la incoherencia pública y la realidad de unas bases —Rota y Morón— que están operando con normalidad en el dispositivo aliado contra la oligarquía yihadista de Teherán. No se puede ser parte y no serlo a la vez. La historia, que tiene mejor memoria que las encuestas, terminará por levantar acta de esta hipocresía.

Cerramos esta jornada con la sensación habitual: nada se resuelve, pero nada se desploma; la diplomacia trabaja, pero el fuego no cesa; los mercados respiran, pero las primas de riesgo siguen ahí. Es la fractura sistémica contenida, esa modalidad nuestra del orden mundial en la que la única buena noticia es que la mala no ha sido aún peor. Pero, como vengo describiendo, contención no significa solución. Y la cuenta atrás corre en favor de quienes tienen menos paciencia: los autoritarismos —Teherán, Moscú, Pekín, La Habana, Caracas, Managua— juegan con la fatiga de las democracias. La pregunta es si tendremos en Occidente la voluntad de no concederles esa victoria por agotamiento.

 CLAVES DEL DÍA DE JOSE A. VIZNER

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